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Una liebre burla a un cazador y a su perro con este extraño comportamiento

Un perro de caza levanta una liebre, su dueño apunta pero sucede algo inesperado: el animal evita que el cazador dispare con esta extraña reacción.

Edu Pompa

El siguiente vídeo muestra el extraño momento en que una liebre se arranca, el perro de este cazador la persigue, pero la rabona evita que el hombre dispare dando vueltas en círculo.

La sorprendente carrera del animal deja al cazador descolocado y, aunque intenta en dos ocasiones encarar el arma y disparar, finalmente desiste y se acerca hacia el perro y la liebre para ver realmente qué sucede.

Al final del vídeo se puede ver cómo la liebre cae y es capturada por el can. La orejuda probablemente estaría enferma o habría recibido algún golpe en la cabeza de ahí su carrera alocada girando siempre hacia el mismo sentido. Compartimos a continuación las curiosas imágenes para que juzgues por ti mismo. ¿Qué crees que le sucede?

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¿Son más rápidas las liebres del centro-norte que las del sur de España?

Desde Ciencia y Caza aseguran que en el ambiente galguero es de sobra conocido que la duración del enfrentamiento entre los galgos y la liebre depende de dónde nos encontremos: está comprobado que las carreras de los campeonatos de galgos celebrados de Madrid ‘para abajo’, en los correderos toledanos, pacenses y sevillanos, ofrecen siempre unos tiempos medios de duración que apenas superan el minuto, mientras que los campeonatos abulenses y vallisoletanos suelen superarlo con creces, llegando hasta los tres. Si las liebres de todos estos correderos son ibéricas (Lepus granatensis) y los galgos que acuden a los campeonatos son siempre los mejores, seleccionados por su contrastada resistencia y velocidad, ¿a qué se deben estas diferencias tan grandes en la duración de las carreras? 

Los trabajos publicados por la doctora Teresa Valencak, de la Universidad de Viena, arrojan luz sobre este asunto: en muestras de liebres salvajes europeas (Lepus europaeus) encontró que los fosfolípidos de sus músculos esqueléticos y del corazón tenían un 66,8% y 65,7% de ácidos grasos poliinsaturados (PUFAs) respectivamente, y que esta proporción es la más alta jamás observada en cualquier tejido de mamífero. Además, el contenido de PUFAs en los músculos esqueléticos fue un 2,3% mayor en invierno que en verano, lo cual puede ser reflejo de los necesarios ajustes de termorregulación para adaptarse al frío invernal. Su alimentación, según el estudio: diente de león (Taraxacum officinalis) y trébol blanco (Trifolium repens).

El factor determinante para la velocidad que alcanzan las liebres

Los PUFAs son importantes componentes de la dieta de los mamíferos porque no pueden sintetizarlos y están obligados a ingerirlos. Observaciones experimentales recientes han demostrado que dietas enriquecidas con PUFAs omega-6 aumentan la velocidad máxima de nado en el salmón y que la proporción de PUFAs en los fosfolípidos del músculo de un velocista nato como la liebre es altísimo en comparación con otros mamíferos vertebrados. Así, a mayor contenido de PUFAs omega-6 en los fosfolípidos del músculo de los mamíferos, mayor velocidad máxima desarrollada en carrera.

Este hallazgo sugeriría que la composición de PUFAs del músculo de la liebre jugaría un papel determinante en su velocidad para escapar de los galgos. A falta de estudios en España que corroboren esta teoría, es posible que las liebres castellanas tengan acceso a vegetales con mayor contenido en PUFAs omega-6 –el clima condiciona la vegetación, y, por ende, la composición del pasto– y que ello les proporcionase una mayor velocidad máxima en carrera que a sus congéneres del sur peninsular.