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Un pescador salva la vida a una corza que había caído en un canal: «Es una trampa mortal»

Este joven burgalés paseaba junto a sus perras por un coto de la localidad de Roa cuando vio una corza en peligro. Sin pensárselo, corrió a salvarle la vida.

pescador salva corza
Dos momentos del rescate. © YouTube

Los canales de agua que no tienen salida son auténticas trampas de muerte para la fauna silvestre, que cae a ellos y no tiene más escapatoria que morir ahogada. Pero cazadores y pescadores, que demuestran día a día su respeto por la naturaleza, no dudan en echar una mano a animales en peligro como el de este vídeo.

Es el caso de Marcos Rioja, joven de 30 años natural de la localidad de Roa (Burgos), que vivió esta semana un momento de peligro al tener que rescatar a una corza que había caído a un canal que atraviesa los alrededores de esa localidad y que llega hasta la de Laguna de Duero.

Rioja iba paseando con sus perros cuando le llamaron por teléfono avisándole de que había una corza en peligro que no tendría más de un año. «Intenté sacarla de primera mano, pero se asustó y echó hacia la zona de abajo, a los saltos de agua», narra a Jara y Sedal.

«Tras estar esperándola en ese lugar, finalmente vi que no llegaba, por lo que fui en su busca, me arrodillé al canal, la enganché de una oreja intentando evitar que mis perras le pudiesen hacer nada, y luego la levanté de las patas como pude hasta que la puse en la superficie», relata el joven.

El canal de esa zona, que apenas tiene lugares para que la fauna que cae salga con vida, es «un auténtico peligro para ella», denuncia el joven. «Es una trampa mortal para perros y corzos», expone.

Un cazador se quedó esta semana en paños menores para entrar en un canal y salvar la vida de otra corza

Izqda, Miguel duranta el último rescate. A la derecha, tras otro rescate similar el año pasado © JyS

El cazador conquense Miguel Huerta, de 26 años de edad y presidente del coto de caza del municipio de El Picazo, rescató este lunes a una corza que habían caído al agua en su coto y estaba a punto de morir. Y, además, lo hizo de una forma que honra: quitándose la ropa y tirándose a por ella. Hoy, ha narrado a Jara y Sedal cómo se desarrolló el difícil momento en el que, de nuevo, dieron fe de cómo los cazadores se juegan la vida por la fauna silvestre.