fbpx

Un pájaro imita el canto de la perdiz roja con una habilidad pasmosa

Este agaporni imita de una forma tan magistral el canto de una perdiz que podría ser perfectamente colocado en una jaula para reclamar patirrojas ahora que llega el tiempo de reclamar a estas aves en nuestros cotos.

Agaporni y perdiz roja. ©Shutterstock
Agaporni y perdiz roja. ©Shutterstock

El siguiente vídeo te sorprenderá, especialmente si eres amante del canto de la perdiz roja (Alectoris rufa). Se trata de un pájaro imitando la forma de entonar de una patirroja. La grabación muestra la increíble habilidad de estos pájaros para replicar el canto de nuestra reina de la caza menor.

Probablemente su dueño posee una perdiz que ha estado cantando a su lado, y la gran habilidad para captar sonidos de estos ejemplares ha hecho que recoja de una forma magistral el canto del ave, lo interiorice y lo reproduzca de esta forma. Recordemos que la ninfa es un ave que tienen un gran poder de asimilación de los sonidos del entorno y, aunque son de menor tamaño que los loros, tienen similitudes con ellos en este aspecto.

Tipos de canto de la perdiz roja

Como ya te contamos en un extenso artículo, son tres los cantos que emiten los machos de perdiz roja: ‘reclamar’ o ‘de mayor’, ‘dar de pie’ y ‘piñonear’. Las hembras entonarán solo el ‘de mayor’ y a muy pocas, o poquísimas, las oiremos ‘dar de pie’.

El canto de mayor ‘por alto‘ lo realizan con convencimiento y repetido varías veces seguidas -los que lo hacen seis o siete veces suelen ser pájaros con buenas cualidades como reclamo- significa intención, mostrarse, delatarse, exponerse a las perdices de la zona que allí frecuentan y decirles: «Aquí estoy».

También pueden ser ‘de embuchada‘, emitido normalmente una o dos veces seguidas, con un tono de baja frecuencia, tímido pero alargando su final. Es un canto seductor que lo usan las perdices como ‘de salida’ o comienzo para cuando llega de nuevo a un territorio, evitando así si hay congéneres muy cerca que no recelen de que haya por allí un extraño irrumpiendo. Se trata de un saludo cortés que se usa también para recogerse al dormidero.