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Pointer vs setter en la caza de la perdiz roja: ¿cuál es mejor?

De la mano de Mikel Torné, subcampeón de España de caza menor con perro, descubrimos en una jornada de caza menor en tierras manchegas las virtudes de dos excelentes razas de muestra.

Si pensamos en el perro de muestra por excelencia quizá se nos vengan a la cabeza razas como el epagneul bretón, el braco alemán, el setter o el pointer. Han sido estas dos últimas razas las elegidas para protagonizar un vídeo sobre una jornada de caza en tierras manchegas en el que han tratado de dar respuesta a la pregunta que encabeza este artículo.

En la filmación queda patente que las dos razas de origen inglés, y concretamente los dos ejemplares que aparecen en escena, tienen aptitudes suficientes para dejar claro que estamos ante los reyes de la muestra. De la mano del conocido cazador Mikel Torné, subcampeón de España de caza menor, se desarrolla una jornada de caza menor en Ciudad Real donde perdices, conejos y alguna liebre, pondrán a prueba la destreza de cazadores y perros.

Está claro que decantarse por una de estas dos razas como la mejor es casi imposible, y dependerá más del can en cuestión o del gusto de cada cazador. Echa un vistazo al vídeo y comenta a continuación cuál es tu preferida. ¿Eres más de setter o pointer?

El pointer, potencia en estado puro

Dotado de un gran instinto para la caza que manifiesta desde cachorro, y con una personalidad y carácter propio, el pointer es un perro apasionado del campo. En él deposita todos sus sentidos, descarga sus impulsos y satisface sus ansias. Algunos le acusan de cazar demasiado lejos, de ser testarudo y de recrearse en teatrales paradas. Señalan como hándicap su rapidez, que consideran excesiva y que le puede llegar a hacer pasar junto a las piezas sin verlas en su búsqueda ávida e impetuosa.

Lo cierto es que el pointer es uno de los mejores compañeros para la caza en mano. Incansable, dotado de un olfato excepcional que le permite detectar el más leve rastro de cualquier animal –incluso en climas cálidos y secos gracias a su gran capacidad de adaptación–, es el gran especialista de la muestra. Hay quienes le comparan con los perdigueros y los setters, perros que paran la caza y registran con calma toda la zona a batir. Y además, es capaz de cobrar la pieza.

Su gran dinamismo le convierte en un perro exigente con sus dueños si éstos no quieren quedar rezagados tras sus pasos, pero lo cierto es que se puede cazar con un pointer y andar poco… si el terreno es propicio para ambos. En llanuras abiertas y cerros poco poblados de árboles, donde la visión es amplia y no está interrumpida, desarrolla su gran galope al tiempo que localiza perdices, liebres, codornices…

En el monte, aunque su comportamiento pueda llegar a ser algo brusco, sus impresionantes cualidades físicas le permiten llegar a rincones que al cazador le resulta casi imposible alcanzar, guiado por su privilegiado olfato hasta la pieza que nos mostrará con una de sus esculturales paradas.

El setter, belleza y calidad en la muestra

Es un perro mediano, con una altura en cruz que varía entre los 55 y los 65 cm en hembras y 57-68 cm en los machos; con un peso que oscila entre los 25 a 30 kilos. El cráneo es ovalado, la cabeza y el hocico alargados y las orejas están cubiertas por un pelo fino y sedoso que al galopar le aportan una sensación de velocidad y belleza espectacular. La cola es de longitud media y también con flecos.

El porte de la cabeza del setter es de nariz alta, pero no en modo constante como en el pointer. La cabeza mantiene la movilidad mientras las orejas, vivas y ligeras, vibran entre la nuca y el cuello.

Su avance en la caza es silencioso y armonioso, tanto que a veces da la impresión, si la vegetación es algo alta, como si se desplazase sobre ruedas. Cuando detecta la emanación de la pieza, disminuye el paso gradualmente y se detiene rígido, en muestra.

Es una raza soberbia para la caza menor y especialmente utilizada en España para la de la becada, donde destaca especialmente.