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Abate este cochinazo en un gancho en abierto y entre amigos en Cáceres

Javier Fernandez-Caballero

El protagonista que logró abatir a este extraordinario jabalí, Tato Búrdalo, explica a Jara y Sedal cómo se desarrolló la jornada en las cercanías de la localidad cacereña de Torrejón el Rubio.
2/3/2019 | Redacción JyS

Jabalí
Fue en la finca El arroyo del Aguijón durante la celebración de un gancho jabalí y zorro. / T.B.

La historia de este gran jabalí abatido por Tato Búrdalo en las cercanías de la localidad cacereña de Torrejón el Rubio ocurrió el pasado 30 de diciembre. Fue en la finca El arroyo del Aguijón, durante la celebración de un gancho jabalí y zorro.
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«Era un macareno en toda regla. Y empezó el carrusel de fotos», explica Tato Búrdalo. / T.B.

Búrdalo explica que en aquella jornada «nos juntamos la cuadrilla de amigos que tenemos para disfrutar un día más de caza». El grupo lo componen una quincena de personas «apasionadas por el mundo de la caza», como así lo define el propio protagonista. Tres de ellos son amantes del mundo de los perros y fueron los encargados de batir la mancha que se cazó esa mañana. «Los podencos Román y Bobi se lo pasaron en grande», dice.
El protagonista, encargado de colocar las posturas, terminó instalado al lado de un arroyo. «Fue soltar los canes y los punteros de mi amigo David se pararon para sacar esta fantástica pieza». La cada vez más cercana ladra hacía que, por momentos, se pusiese más nervioso Búrdalo, y justo a unos 200 metros de su postura «el listo y viejo macareno decidió bajarse y cruzar el río», relata el protagonista.

El lance

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Otra imagen del jabalí abatido. / T.B.

Al delatar la presencia del cazador «empezó a subir la barrera de pecho en frente», narra Búrdalo, que ya pudo ver «el imponente animal del que se trataba a pesar de la distancia».  Entonces fue cuando disparó, pero el primero de los tiros se quedó trasero, el segundo demasiado bajo y el tercero en la parte posterior del jabalí. «Conseguí pararlo y darle un cuarto disparo, ya con el animal solamente sobre sus patas delanteras». El último disparo lo realizó«a unos 200-220 metros».

«¡Qué rato más largo hasta que pude bajar a verlo!»

Después cumplieron en la postura una cochina acompañada de tres crías, las cuales, evidentemente, el cazador respetó. Mientras Tato Búrdalo esperaba la llegada de sus compañeros que venían batiendo el monte, miraba a través de su visor el cochino que yacía en la orilla del río y, desde la distancia, «ya le podía ver un impresionante trofeo… ¡qué rato más largo se me hizo hasta que llegaron mis compañeros para poder bajar a verlo!», exclama.

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Tato Búrdalo con más trofeos conseguidos. /T.B.

Cuando bajaron a por él estaban en lo cierto: «Era un macareno en toda regla. Y empezó el carrusel de fotos», explica a Jara y Sedal. El equipo utilizado fue un Blaser R93 Calibre .30-06 Springfield con visor Swarovski Z6 2,3x15x56 HD, con munición Sako 180 grains.