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Un cazador, agraciado con un rececho de corzo por sorteo, comparte esta peculiar aventura con dos amigos

Tres amigos compartieron tres recechos de corzo en tierras gallegas tras ser agraciado uno de ellos en un sorteo por WhatsApp. Lo mejor de la historia se encuentra en su reflexión final.

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Los amigos tras la jornada de corzos . © J. A.

El cazador José Ángel Durán, natural de la localidad pacense de Hinojosa del Valle, ha narrado a la redacción de Jara y Sedal la peculiar aventura vivida junto a dos amigos tras ser agraciado con un rececho de un corzo en un sorteo por WhatsApp. A raíz de su buena suerte, decidieron cazar otros dos ejemplares más en Galicia, sacando una bonita conclusión tras un fin de semana repleto de anécdotas.

«Nos embarcamos en esta aventura siendo ignorantes en el rececho del corzo y totalmente inexpertos en cuanto a su caza», comienza explicando a esta redacción con motivo del concurso que tiene puesto en marcha junto a Beretta Benelli Ibérica.

Todo comenzó en un grupo de sorteos de WhatsApp: «Número 36 y ¡PIM!, agraciado», recuerda el cazador. Tras su fortuna, José Ángel hizo extensible la alegría a sus amigos Juan y Benji. «Hablamos con el amigo luso Hugo, movimos hilos y nos asignamos un corzo para cada uno. Ya estábamos los “tres y un portugués”», señala en tono de humor.

«Día antes de partir, valoramos todas las opciones y nos fuimos para Galicia con tres capas de mascarillas cada uno. Llegamos al lugar de esta historia el viernes 29 de abril, con tres días por delante», describe sobre el inicio de su particular aventura cinegética.

Varios corzos fallidos en el inicio de la jornada

Aquel sábado, a las 6:00 de la mañana, salieron al cazadero, patearon, observaron y se encontraron con un primer cérvido: «Ahí iba el corzo ladera abajo ladrando como un grifón. ¿Chacho como forman esa algarabía estos bichos? Si, ríete pero se ha ido», comentaban entre risas. «Nos vamos al pueblo, tentempié, pulpo gallego, unas cartitas y turno de Juan: cazadero, caminata, observamos y ¡pam! Alfombra verde que pone de por medio un señor corzo hasta entrarse en el monte, un par de disparos pero no quería pararse a posar», relata el joven.

«A seguir. Juan a los mandos. Avanzamos un poco más, localizamos y ¡madre mía, que aparato! Y aprendemos en este capítulo lo que corre un corzo asustado. Otro que se va», recuerda. «Cambiamos de cazadero, pero seguimos con el pateo, observamos, localizamos… y otro que se marchó», explica sobre los primeros lances fallidos al duende del bosque.

Poco después, por fin, pudieron acertar a un bonito animal. Era su estreno en tierras gallegas. Su primer corzo.

El primero de los corzos abatidos. © J. A.

El domingo prosiguió la ‘expedición corcera’

En la mañana del domingo volvió la ‘expedición’ otra vez a las 6:00 horas: «Salí a los mandos con el rifle, además de mis tres mascarillas. Cazadero, caminata, localizamos el que quizás fuera el corzo más grande de todo el fin de semana y… no hubo forma», se lamenta José Ángel.

Vuelta a empezar: nuevo cazadero, nueva localización, nuevo objetivo: «¡Vaya leña tiene este corzo encima señorito!», exclamaba. «Para nosotros es espectacular. Certero lance que nos sube el autoestima y nos pone a un paso de lograr el objetivo del fin de semana. Para digerirlo barbacoa campera, cartas y siesta de rigor», añade. Se habían hecho con el segundo de los corzos de su vida y la «alegría no podía ser mayor».

El segundo de los ejemplares que cazaron. © J. A.

Al atardecer del domingo, el tercero de los ‘duendes’ del bosque

El tercero de los corzos. © J. A.

Al atardecer del domingo, José Ángel fue el encargado de poner el ojo tras el visor nuevamente: «Nueva zona con bastante corzo y ¡ahí está!, hacemos entrada y… se fue. Pero encontramos sangre», relata.

«Una gota, un chorro, pared impregnada y ¡aquí está!. Que alegría más grande, de las de verdad, de las compartidas. Las ganas de llorar me podían. Bonito corzo que me llevo a casa con la medalla de oro en haberlo compartido», reconoce el cazador.

Una bonita reflexión final

«En la caza necesitamos compartir. Hacer nuestras las alegrías de nuestros amigos está solo al alcance de las mejores personas que se distinguen por saber poner rigor, orden y pasión a sus valores. Y eso, amigos míos, remueve hasta las entrañas», concluye José Ángel.

La mejor historia de corzos de esta temporada conseguirá un monocular térmico valorado en más de 2.000 euros

sorteo Burris H50 historia corzo

¿Has cazado ya algún corzo destacable, curioso o piensas que el lance fue único? Pues Jara y Sedal y Beretta Benelli Ibérica pueden premiar tu historia gracias a un nuevo concurso. Si tu historia es elegida, puede que ganes un magnífico monocular térmico Burris H50.

Para optar al premio solo tienes que enviarnos un email a info@revistajaraysedal.es, o un mensaje privado a cualquiera de nuestras redes sociales contándonos tu mejor historia de caza de corzos, adjuntar las fotos de ese día y tu número de teléfono, además de seguir en Instagram el perfil de Jara y Sedal (@jaraysedal.es) y el de Beretta Benelli Iberica (@beretta_benelli_iberica). No tiene por qué ser el relato de un trofeo medallable, aunque se valorarán aquellos extraordinarios, curiosos o llamativos a los que les acompañe una buena historia. En este enlace te contamos cómo puedes participar.