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Lo pillan con 71 truchas de talla ilegal, con una red de pesca prohibida y se da a la fuga: se enfrenta a seis infracciones

El individuo además se negó a identificarse ante los agentes medioambientales, una infracción que se suma a las otras cinco cometidas.

Las truchas incautadas. © Xunta de Galicia

Agentes ambientales dependientes de la Consellería de Medio Ambiente, Territorio y Vivienda de Galicia localizaron la semana pasada a un furtivo que pescaba truchas en el río Tambre en época de veda y utilizando un arte de captura masiva prohibida. En el momento en que fue interceptado, llevaba una cesta con 71 truchas de las que tan sólo 6 conseguían la medida mínima legal permitida en el tramo fluvial.

La actuación se enmarcó en un operativo conjunto contra la práctica de actividades ilícitas en torno a la pesca continental, en el que además de cuatro agentes pertenecientes a las jefaturas territoriales de Pontevedra y de A Coruña, también colaboró la Guardia Civil.

Los hechos se produjeron en la madrugada de 13 de agosto, después de que el personal del Distrito XVI Deza-Tabeirós hubiera iniciado un operativo de control del pescador, residente en el municipio pontevedrés de Agolada y al que tenían bajo seguimiento desde hacía dos meses. El presunto furtivo comenzó su actividad en el río Tambre, a su paso por Boimorto, y en el momento en que se dirigía de vuelta a su vehículo, los agentes lo interceptaron.

71 truchas y una chumbera en el coche

En ese momento, pudieron comprobar que el pescador llevaba un macuto con una cesta en la que contabilizaron un total de 71 truchas, en su mayor parte de talla ilegal. También portaba una chumbera —red de pesca de forma circular y provista de plomos alrededor que se utiliza en lugares de poca profundidad y cuyo uso está prohibido— y un vadeador, material que le fue incautado junto con los ejemplares del cesto.

En todo momento el furtivo mantuvo una actitud de escasa colaboración con los agentes, dificultando su actividad inspectora. De hecho, se negó a facilitar la entrega del material que portaba y tras darles el contenido del macuto, huyó precipitadamente en su vehículo, con consiguiente peligro para la integridad de los agentes ambientales.

Por esta razón, los funcionarios de la Consellería dieron aviso del ocurrido a la Guardia Civil, que envió una patrulla de apoyo esa misma noche y los acompañó hasta la dirección del pescador, en Agolada, donde no pudieron localizarlo hasta dos días después.

Denunciado por al menos seis infracciones

Tras proceder a su identificación, los agentes del servicio de Patrimonio Natural le notificaron que iba a ser denunciado por desarrollar una actividad de pesca con un arte prohibido en horas y época inhábil, negarse a su identificación, proceder a darse la fuga en un vehículo poniendo en riesgo a integridad física de un agente y por desobediencia a los requerimientos de los agentes de la autoridad en el ejercicio de sus funciones, este último hecho denunciado también ante la Delegación del Gobierno.

Por la comisión de los hechos descritos en el río Tambre el pasado 13 de agosto, el presunto furtivo podrá ser sancionado, por lo menos, por dos infracciones graves incluidas en la Ley 2/2021, de 8 de enero, de pesca continental en Galicia.

Todo el pescado incautado fue entregado en el establecimiento de beneficencia Cottolengo del Padre Alegre, situado en Santiago de Compostela. En cuanto a la chumbera, el macuto con el cesto y el vadeador incautados también por los agentes, están depositados en la Estación Ictiológica de Ximonde, dependiente de la Consellería de Medio Ambiente.

Grave afección para las poblaciones de trucha común

Hace falta subrayar la gravedad de los hechos, ya que este tipo de actividades ilícitas producen una gran afección sobre las poblaciones de trucha común en los ríos gallegos, especie que representa un importante patrimonio de todos los ciudadanos y que mediante la pesca continental regulada desarrolla una actividad económica importante. La mayor parte de estas acciones furtivas, como ocurría en el caso del pescador interceptado la semana pasada, están relacionadas con la venta ilegal de truchas, ya que su comercialización está terminantemente prohibida.

Por todo lo expuesto, hay que destacar la profesionalidad de los agentes ambientales participantes en los operativos antifurtivismo que se desarrollan en Galicia así como el inestimable papel de la Guardia Civil, siempre dispuesta a colaborar en estas acciones contra la práctica de actividades ilegales de furtivismo en torno a la pesca continental.