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Graban por primera vez a un oso pardo atacando la guarida de dos lobos

Gracias a una cámara trampa colocada en el lugar podemos observar todo lo que aconteció durante el ataque y en las noches posteriores.

El oso tras descubrir la guarida de los lobos.

El vídeo que hoy mostramos es, posiblemente, el primer ataque de un oso pardo (Ursus arctos) a una camada de lobos (Canis lupus) documentado de forma audiovisual. Un documento gráfico de un gran valor científico puesto que muestra cómo el oso pardo es capaz de depredar sobre las crías del cánido excavando un enorme agujero hasta dar con los lobeznos. Las imágenes han sido grabadas recientemente por la Eco-Estación Naust -situada en el bosque de Naliboki, en la parte centro-occidental de Bielorrusia-, por un grupo de estudiosos de ambas especies.

Se tenía constancia de otros ataques, pero no se habían podido documentar

Oso haciendo una marca territorial cerca de la guarida. Bosque de Naliboki, 2018.

Irina Rotenko, coautora de la inédita grabación, explica que desde 2018 la presencia del oso pardo se ha vuelto común en este bosque bielorruso. Fue en la segunda quincena de mayo de 2019 cuando, en el bosque de Naliboki, este grupo de expertos registró la muerte de unos cachorros de lobo a manos del oso pardo.

En los días previos a ese ataque, estos dos osos pardos (pareja de apareamiento) siguieron frecuentemente a la pareja de lobos en las inmediaciones de la madriguera, inspeccionaron su guarida y finalmente la camada de lobos desapareció. Además, justo un año antes, en mayo-junio de 2018 en el mismo bosque de Naliboki registraron un comportamiento similar de otro oso macho adulto, pero no pudieron documentar el caso gráficamente como en 2021.

Una madriguera de zorro que los lobos agrandaron y adaptaron como guarida

Cachorros de lobo en la marca del oso. 
Bosque de Naliboki, 2018.

Este año, en mayo de 2021, una de las guaridas de lobos descubiertas estaba situada en una madriguera agrandada de zorro. Seis cachorros de unos 10-12 días de edad se encontraban en una cámara de la madriguera a 1,5 metros de profundidad. Pocos días después de descubrir el cubil, los científicos colocaron cuidadosamente una cámara-trampa en el pino que aparece en el vídeo, a una distancia de unos 10 metros de la entrada de la madriguera y a una altura de unos 4 metros. Cuando regresaron a las dos semanas, la guarida había sido destruida por el oso.

El ataque del oso, paso a paso

Los lobos adultos estaban observando la acción del oso desde un lado con impotencia: tenían miedo de acercarse y atacarlo. Inmediatamente después de que el plantígrado se marchase –tras haber devorado a los lobeznos–, se ve cómo la pareja de cánidos llegan al cubil. Después de una inspección tímida y cuidadosa del lugar, lo abandonan y regresan allí por la noche. Llama la atención cómo la pareja de lobos vuelve a la madriguera algunas noches más, intentando buscar a sus cachorros, a los que ya había dado caza el oso.

La historia al revés: una manada de lobos ataca a una osa con sus crías y esta los defiende

En estas otras imágenes que ya mostramos en Jara y Sedal se puede ver cómo aparecen en escena dos oseznos corriendo a toda prisa, aparentemente perseguidos. Tras ellos aparece una osa de gran tamaño a la que siguen unos lobos. Pero lo más sorprendente está por llegar. En un momento determinado, la osa deja de correr al alcanzar a su prole y se queda quieta para encararse con la manada de cánidos. De este modo consigue que estos también se paren mientras las crías continúan su huida. Cuando la osa empieza a plantar cara a los lobos, ocurre otro hecho inesperado. Este es el vídeo.