fbpx

Un gran jabalí enfurecido hiere a El Pencho, que nos da este consejo

El Pencho vive uno de los días más difíciles de su profesión, ya que una hembra de jabalí le parte el labio al intentar pasarla de la jaula-trampa a la jaula de transporte.

El Pencho con el jabalí.

Ser capturador de animales salvajes que causan sobrepoblación también conlleva sus riesgos. Y eso bien lo sabe El Pencho, el controlador de plagas más conocido de nuestro país, que a pesar de sus tonos amigables y alegres en sus vídeos, también tiene días grises en su profesión.

Hace unas semanas vivió uno de ellos y lo contó en uno de los múltiples vídeos que sube a las redes sociales. En concreto, una vieja y grande hembra de jabalí le hirió en la parte superior del labio al intentar pasarla de la jaula-trampa a la jaula de transporte a sus instalaciones, ubicadas en la Región de Murcia.

«Me habían preguntado en muchos vídeos que si nunca me habían lisiado los cochinos, pero sí. Tengo heridas en el gemelo y esta tarde esta hembra de jabalí me ha partido el labio», dice en el inicio del vídeo señalando a la cochina. «¿Qué torero o qué novillero no ha tenido un revolcón?», añade en tono gracioso tras ello.

«El animal no hace nada -dice el controlador mientras toca por encima al jabalí-, sólo que, mientras la estaba pasando de jaula, y queriendo salir hacia el otro lado, me he metido para cogerle la pata y sacarla hacia atrás y me ha pegado en toda la boca, partiéndomela», sigue detallado.

¿Por qué tiene una pezuña tan larga esta cochina?

El agricultor que avisó a El Pencho, además, venía viendo con asiduidad pisadas atípicas del jabalí: eran demasiado largas. Este hecho le llevó a pensar que se trataba de una pieza de descomunales dimensiones, y así era, pero había una razón tras ella y que El Pencho también desgrana en el vídeo: «La pezuña la lleva así porque se ha criado encerrada. La pezuña la tiene tan larga de no andar».

Un último consejo que El Pencho ofrece es no meterle los dedos a un jabalí que esté enjaulado: «Os engancha y os lisia», avisa el capturador murciano. «Nunca le metáis las manos que estos no tienen amigos», dice antes de refrescar a los animales para tranquilizarlos durante el viaje.