El Ejecutivo de Cantabria ha dado un paso más en el control del jabalí al declarar la emergencia cinegética temporal en varios municipios de la región. La medida, publicada este 22 de abril en el Boletín Oficial de Cantabria (BOC), busca atajar una situación que se ha ido agravando en los últimos años: el crecimiento descontrolado de esta especie y sus consecuencias en el medio rural.
La resolución afecta desde hoy a los términos municipales de Cabezón de Liébana, Pesaguero, Ribamontán al Mar, Val de San Vicente y Vega de Liébana, donde se aplicará hasta el 31 de diciembre de 2026, con posibilidad de prórroga si la situación no mejora. La decisión parte de la Dirección General de Montes y Biodiversidad y responde a un contexto de sobreabundancia cada vez más evidente.
En los últimos años, la expansión del jabalí ha ido de la mano de su enorme capacidad reproductiva y de su adaptación al entorno, pero también del progresivo abandono del medio rural. El resultado es una presencia creciente en zonas agrícolas, infraestructuras e incluso áreas urbanas, donde los encuentros con humanos son cada vez más habituales.
Más presión sobre la especie
La declaración de emergencia permitirá aplicar una batería de medidas extraordinarias para intensificar el control poblacional. Entre ellas, destaca el aumento del número de batidas permitidas en un 50% y la eliminación de los cupos de captura durante la actividad ordinaria, lo que permitirá actuar con mayor flexibilidad.

Además, se agilizarán los trámites para autorizar controles por parte de entidades locales y cotos, reduciendo la burocracia y facilitando la respuesta ante daños. También se abre la puerta a realizar actuaciones fuera de temporada, como batidas excepcionales o aguardos, cuando existan problemas de seguridad o sanitarios.
Otra de las novedades es la autorización del uso de tecnología específica, como visores nocturnos o detectores de presencia, así como la instalación de cebaderos controlados. Estas herramientas buscan mejorar la eficacia de las actuaciones en un escenario donde el jabalí ha demostrado ser especialmente adaptable.
En aquellos lugares donde la actividad cinegética no sea viable, especialmente en entornos urbanos o cercanos a núcleos habitados, serán los Agentes del Medio Natural quienes refuercen las actuaciones directas. También se contempla el uso de jaulas trampa bajo determinadas condiciones.
Riesgos para la agricultura, la ganadería y la seguridad
El Gobierno regional justifica esta decisión por el aumento de los daños en explotaciones agrarias, infraestructuras y zonas periurbanas, así como por el incremento de accidentes de tráfico en los que interviene esta especie. La presencia de jabalíes en carreteras se ha convertido en uno de los principales problemas asociados a su expansión.
A ello se suma el riesgo sanitario, ya que el jabalí puede actuar como vector de enfermedades como la tuberculosis, la peste porcina africana o la brucelosis, lo que supone una amenaza tanto para la ganadería como para la salud pública.
La consejera de Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca y Alimentación, María Jesús Susinos, ha subrayado la importancia de la medida: «Responde a una situación que exige actuar con responsabilidad y firmeza para proteger tanto al sector primario como a la ciudadanía». En la misma línea, ha advertido: «Estamos ante un problema creciente que afecta a la seguridad de las personas, a nuestras explotaciones ganaderas y al equilibrio del medio natural».
La resolución también prohíbe la tenencia de jabalíes vivos o híbridos en los municipios afectados, obligando al sacrificio de los ejemplares autorizados, en un intento de evitar focos de expansión no controlados. El Gobierno de Cantabria ha dejado claro que realizará un seguimiento continuo de la evolución de la especie y no descarta ampliar o prolongar las medidas si la situación lo requiere.








