El vídeo de Boni Moreno, un veterano leñador de Almadén de la Plata (Sevilla), ha vuelto a poner sobre la mesa la difícil relación entre quienes trabajan diariamente en el campo y quienes juzgan desde fuera determinadas prácticas tradicionales. Su respuesta llegó después de que un usuario reclamara para él «cárcel inmediata» por un supuesto delito ecológico relacionado con la poda de una encina.
Moreno decidió contestar junto al propio árbol, un ejemplar al que asegura llevar viendo alrededor de medio siglo. Uno de sus grandes brazos había terminado desplomándose por efecto del viento y las lluvias, dañando gravemente la copa. Para el leñador, aquella caída no era consecuencia de un exceso de intervención, sino precisamente de la falta de los trabajos necesarios para mantener el árbol equilibrado.
Una encina que llevaba 50 años formando parte de su vida
El vínculo de Boni con aquella encina explica el tono de su respuesta. Según relata, durante décadas se había cruzado con ella varias veces al día y conocía perfectamente su evolución. Verla partida le produjo una enorme tristeza: «Si me hubieran cortado un dedo, no me hubiera dolido más», reconoce en la grabación.
Frente a las acusaciones recibidas, Moreno defiende que los trabajadores del monte no podan los árboles de manera indiscriminada. Su conocimiento, asegura, procede de años observando cómo reaccionan las encinas después de cada intervención y cómo el peso excesivo o el desequilibrio de sus ramas puede terminar provocando daños irreversibles.
«Los que nos dedicamos a la leña no nos dedicamos a cortar encinas verdes», afirma. También sostiene que quienes ejercen este oficio «miran más por un árbol» porque conviven con él, aprovechan sus recursos y son los primeros interesados en que continúe sano durante generaciones.
Su respuesta a quien pedía enviarlo a prisión
El comentario que desató la polémica calificaba su actuación como un delito ecológico y exigía para él una pena de cárcel. Boni rechazó frontalmente la acusación y respondió con dureza a su autor: «Esto no es ningún delito ecológico. Este es un ecologista subvencionado, de los que tiene el Gobierno dándole un buen sueldo y sin trabajar».
Sus palabras expresan su indignación personal y no acreditan, por sí solas, que quien realizó el comentario pertenezca a una organización ecologista o reciba dinero público. Lo verdaderamente relevante de su intervención es la explicación práctica que ofrece: una poda correctamente ejecutada puede reducir desequilibrios, retirar ramas dañadas y favorecer la conservación del árbol, mientras que una actuación inadecuada también puede causarle heridas y facilitar la entrada de patógenos.
El vídeo se convirtió rápidamente en un alegato en defensa de la experiencia acumulada por leñadores, ganaderos y propietarios rurales. Personas que, como Boni, consideran que proteger el monte no significa dejarlo completamente intacto, sino intervenir con conocimiento, en el momento adecuado y respetando la normativa.
Podar una encina no está prohibido, pero sí regulado
La legislación andaluza no establece una prohibición absoluta de podar encinas y alcornoques. En terrenos forestales, estos trabajos están sometidos a autorización o comunicación administrativa, dependiendo de las características del aprovechamiento y de si se encuentran contemplados en un instrumento aprobado de gestión forestal.
La normativa tradicional sobre estas masas establece, además, criterios técnicos y épocas de ejecución. La Orden de 26 de septiembre de 1988 sitúa con carácter general las podas entre el 15 de noviembre y el 15 de marzo, durante el reposo vegetativo, y exige autorización previa para determinados trabajos. Actualmente, la Junta mantiene procedimientos diferenciados de autorización y comunicación para los usos y aprovechamientos forestales.
Por tanto, ni toda poda constituye un delito ecológico ni cualquier corte puede realizarse libremente. El caso de Boni recuerda que la conservación de encinas centenarias requiere normas, criterio técnico y también el conocimiento de quienes llevan toda una vida trabajando junto a ellas.








