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Dos cazadores van de espera y un descomunal jabalí se coloca a sus espaldas sin que ellos se enteren

Un cazador abate en una noche de espera con luna llena un jabalí de 110 kilos que posiblemente sea medalla de plata.

Javier Fernandez-Caballero

El cazador ciudadrealeño Julio Bernardino, de 37 años de edad y natural de la localidad de Almuradiel, aprovechó hace unos días la luna llena que había para dar caza a un descomunal jabalí junto a su cuñado.

Todo comenzó unos días previos a la luna llena de agosto, cuando el cazador localizó una baña «bastante tomada» en una finca abierta en la provincia de Ciudad Real. Julio observó la huella de un jabalí de gran porte que entraba a desparasitarse. Aprovechando la luna, el cazador le comentó a su cuñado Agustín Fernández que si le apetecía acompañarle esa noche de espera, el cual aceptó la invitación. «Llegamos con tiempo, eligiendo bien dónde sentarnos teniendo en cuenta la dirección del aire», explica a Jara y Sedal el cazador.

Se situaron en la sombra de una gran encina para evitar ser vistos por culpa de la luz de la luna, «ya que estos guarros de labor y en abiertos toman unas severas medidas antes de hacer un movimiento en falso en el campo», relata.

Una piara de hembras con crías entró por delante

Tras una hora de espera, escucharon «bastante jaleo», y su corazón «comenzó a latir más fuerte», pero observaron que era una hembra con sus crías, que llegaron a paliar el calor de la noche con un buen baño. «Nos miramos y nuestras ilusiones se vinieron abajo al observar que las pisadas podrían ser de la hembra y no del macho que esperábamos, pero aun así decidimos esperar por si acaso», sigue relatando. Las hembras estuvieron unos 15 minutos aproximadamente y desaparecieron, volviendo todo a un silencio sepulcral.

El jabalí les entró por detrás del puesto

Más imágenes del jabalí tras ser abatido. / J.T.

Sobre las 0:00 horas de la medianoche, comenzaron a sentir el cambio de la dirección del aire. «Le comenté a Agustín que era el momento de retirarnos, ya que era preferible una retirada a tiempo que lamentar que nos descubriese. Me levanté y justo antes de recoger siempre me gusta dar un último vistazo alrededor…», relata Julio. Cuál fue la sorpresa que descubrió «una gran mancha en una encina comiendo por detrás de nosotros», relata el cazador. ¡Les había entrado por detrás!

Avisó a Agustín para que él lo observase también con sus prismáticos, ya que se veía perfectamente como si fuese de día «y mi corazón comenzó a latir de forma fuerte al observar el corte del guarro», confiesa Julio. El animal «estaba tranquilo, a la sombra de una encina en mitad de un rastrojo». Era el momento.

Julio se apoyó en la horquilla, lo metió perfectamente en el visor, apuntó con su Tikka .270 WM, le puso el punto rojo en el codillo a unos 150 metros y no le dejó mucho tiempo más. «Encendí la linterna para corregir un punto el disparo, me miró, apreté el gatillo y ni se movió», afirma.

A Agustín le parecía «una vieja hembra machorra»… pero era un tremendo jabalí

Más detalles de la noche de espera. / J.T.

Esperaron unos minutos y tanto Julio como Agustín comenzaron a dar saltos de alegría: «En primer lugar, a él le parecía una vieja hembra machorra a la hora de verla caer, pero no tardando mucho llegaron al animal y lo primero que observaron fueron sus grandes atributos, ya que entraron por la parte trasera. «Le comenté que de machorra nada», dice Julio.

Se acercaron a su boca y su cuerpo era proporcional a su trofeo. «Nos miramos, y aunque no nos abrazamos por culpa del COVID, saltamos de alegría y risas porque, por fin, habíamos abatido un descomunal animal juntos. No nos lo podíamos creer, pero ahí estaba, intentando darnos la vuelta antes de bañarse», concluye el cazador. Luego tocó una buena sesión de fotos con una gran luna de agosto como testigo principal.

Esperas de jabalí en agosto: Consejos para aguardarlos en bañas

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Jabalí con el pelaje de verano en una baña. /Shutterstock

Las bañas, al contrario que los cebaderos, son elementos naturales y los guarros suelen entrar en ellas con algo más de confianza, pero siempre realizarán antes una parada de escucha para, en el 90 por ciento de los casos, hacerlo con el aire de cara. Ten paciencia y no dispares al primero que se presente. Te lo contamos en este enlace.