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Cazadores desolados por el incendio de La Culebra llevan 1.000 kg de comida a la fauna: «Ni un animalista ha venido»

Los miembros del Club de cazadores de Villanueva del Azoague, en la comarca de Benavente y Los Valles, han donado una tonelada de alimentos para los animales afectados por el incendio de la Sierra de la Culebra.

Dos cazadores en el reparto. © J.M.
Dos cazadores en el reparto. © J.M.

Los cazadores de la zona de la Sierra de la Culebra (Zamora) están dando todo un ejemplo durante los últimos días, ya que se están volcando con la fauna silvestre de la zona tras el devastador incendio que arrasó más de 30.000 hectáreas en el lugar.

Un ejemplo de ellos es el Club de Caza de Villanueva del Azoague, en la comarca de Benavente y Los Valles y cerca de la zona afectada. Cristian Santiago Alonso, natural del municipio y presidente del humilde club, explica a esta redacción que el coto lo forman diez cazadores, y entre ellos han logrado recolectar en los últimos días una tonelada de alimentos para la fauna silvestre. «Cada uno, estamos aportando dinero y alimentos como podemos desde el colectivo», explica Santiago a Jara y Sedal.

«En colaboración de todos los socios, optamos por hacer una aportación desde la cuenta común y donaciones cada uno de nosotros», añade.  

La desolación que vive este cazador en la zona: «Se ha quedado hecha un solar»

Otro instante del reparto. © J.M.

En este sentido, el cazador explica que «hemos ido llevando alimentos con nuestros coches y la verdad que andar por la zona es una auténtica lástima, es un solar, ha quedado devastado. Yo llevo 27 años por esa zona, y ver cómo ha quedado la Sierra de la Culebra te deja desolado, te quedas hecho polvo», lamenta el cazador.

«Desde los 15 años llevo con rehala, toda esa zona la conozco, su monte… y al hablar con la gente de allí se te caen las lágrimas», expone.

«Los que estábamos arrimando el hombro y gastando de nuestro bolsillo éramos los cazadores»

Un remolque de pan. © J.M.

Ha agradecido por otro lado a la guardería forestal, «que nos llevó a los puntos calientes a llevar la comida». Asimismo, puntualiza que «cuando llegamos a Villar de Ciervos, la reunión que se realizó se efectuó en la casa de los guardas forestales, y allí lo único que había era cazadores. Ningún animalista ni ecologista. Los que estábamos arrimando el hombro, gastando de nuestro bolsillo, éramos los cazadores, sin conocernos de nada y apoyándonos unos a otros», concluye.

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