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Un zorzal blanco y un conejo rubio, las capturas más raras de la semana

Un zorzal con la cabeza blanca casi en su totalidad y un conejo rubio son algunas de las capturas de caza menor más sorprendentes en este arranque de temporada. Sus cazadores nos cuentan cómo las consiguieron abatir.

El zorzal blanco y el conejo rubio
El zorzal blanco y el conejo rubio. © JyS

La caza menor, en múltiples ocasiones, brinda imágenes para el recuerdo. En este caso lo ha hecho con un cazador catalán y con otro jiennense que han conseguido hacerse con dos de las capturas más raras del arranque de la temporada.

El zorzal con la cabeza blanca abatido en Lérida

El zorzal blanco abatido por Daniel. © D. M.

El cazador catalán Daniel Montilla Pérez, que el pasado fin de semana ya tuvo una exitosa jornada de caza de zorzales en un olivar de la provincia de Lérida, explica que le sorprendió la captura que consiguió con las primeras claras del día, a las 8:00 horas de la mañana aproximadamente. «Estaba en el olivar y, de repente, abatí este zorzal tan especial», relata sobre un animal que tenía la cabeza blanca.

«Llevo toda mi vida cazando este pájaro y nunca había dado con uno similar. Me sorprendió mucho. En ocasiones puedes cazar alguno que tenga alguna pluma blanca, pero no la cabeza entera», reconoce Montilla.

Un conejo rubio en Jaén

El conejo rubio abatido por Javier López. © J. L.

El cazador Javier López, de 18 años de edad, abatió hace unos días en el coto del municipio de Torremocha (Jaén) un raro conejo rubio. «Me encontraba en un barranco de zarzas y escuché a mis perros marcarlo y, cuando lo echaron, me quedé sorprendido al verlo tan claro», abatiéndolo de un certero disparo, según explica el joven. Lo cazó con su primera escopeta, una Beretta A400.

¿Por qué un conejo puede ser rubio?

Es un asunto relacionado es la variación de la coloración del pelaje y plumaje, que pueden ser distintos en función del lugar en el que se encuentre la especie. Esta adaptación es conocida en el conejo de monte y seguramente a más de uno de venga a la cabeza aquel conejo más claro o más oscuro que abatió en tal sitio.

Un estudio de Stoner y colaboradores (2003), investigó esta adaptación en lagomorfos (conejos y liebres), utilizando datos de 146 investigaciones relacionadas anteriormente. Los autores asocian la variación de la coloración con el intento de camuflarse con el medio que lo rodea, de modo que en función de la vegetación predominante en la zona e incluso de la época del año esta tonalidad puede verse modificada en cierto grado. De esta manera conejos y liebres disminuyen las posibilidad de ser comidos. Otra teoría es que puede haber sido fruto de un cruce con un conejo doméstico.

Las cinco piezas de menor más extrañas capturadas la pasada temporada

Las cinco piezas de menor más extrañas capturadas en diciembre

Un conejo gigante, uno negro, otro blanco o un doblete de un disparo con una extraña torcaz marrón incluida, fueron solo algunas de las capturas más curiosas que nos enviaron nuestros seguidores la pasada temporada.