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Uno de cada dos accidentes de caza mayor se producen por saltarse la 'regla de los 30 grados', según la OFB

La mitad de los accidentes que se producen durante la práctica de la caza mayor tienen como detonante no haber respetado la conocida como regla de los 30 grados, según un nuevo estudio realizado en Francia. Te contamos en qué consiste esta máxima.

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Cazadores durante una batida en Francia. © Israel Hernández

La Oficina Francesa para la Biodiversidad (OFB) acaba de publicar los resultados de los datos sobre accidentes de caza que lleva recabando desde 1999. Entre las conclusiones que más llaman la atención se confirma la tendencia a la baja de los accidentes y que la mitad de los que se producen durante la práctica de la caza mayor sea por no respetar la conocida como ‘regla de los 30 grados’.

Las campañas de capacitación y concientización en seguridad parecen estar dando resultados en el país vecino. Por segundo año consecutivo han conseguido bajar de los 100 accidentes -menos de 10 mortales en ambos casos- en una clara tendencia a la baja.

Número de accidentes de caza en Francia por año desde 2001. © OFB
Número de accidentes de caza mortales en Francia por año desde 2001. © OFB

Para el director general de la OFB, Pierre Dubreuil, «la seguridad de la caza es una prioridad». Vistos los resultados de las estadísticas anima a «continuar con el esfuerzo realizado». El éxito dice ser el resultado a «los esfuerzos realizados durante varias décadas por las partes implicadas en la caza».

¿Qué es la regla de los 30 grados?

Si alguna vez has cazado en una montería y te ha tocado un puesto de cortadero o traviesa, sabrás lo importante que es evitar los disparos cruzados. En muchas ocasiones los puestos vecinos se encuentran situados frente a ti, sin nada que detenga la trayectoria de las balas en caso de que alguien apriete el gatillo antes de tiempo. Por eso este tipo de emplazamientos son peligrosos y han sido el escenario de terribles accidentes.

Los españoles no somos los únicos cazadores que nos enfrentamos a este problema, que se da en toda Europa. En países como Alemania o Suecia, cuando se caza en bosques frondosos, se delimita el disparo con pintura especial en el tronco de dos árboles a ambos lados del cazador, que sirven de límite. Sin embargo, este tipo de marcas no se pueden poner en lugares en los que no existe vegetación como puede ser un cortadero o traviesa desbrozada. En Francia han solucionado esta cuestión señalando el campo de tiro permitido con unas pequeñas balizas de color flúor que se clavan en el suelo. Se conoce como la regla del ángulo de 30º y su importancia es tal que la normativa gala obliga a usarlas en todas las batidas de caza mayor, como norma de seguridad.

Así se aplica en el campo la regla del ángulo de 30º

¿En qué consiste esta norma? El cazador llega al puesto que le corresponde y se coloca junta a la trocha por la que, previsiblemente, han de salir los ciervos o los jabalíes. Es el lugar que en nuestras monterías se suele marcar con una cinta de obra o con una tablilla. Una vez ahí, camina cinco pasos hacia un lado siguiendo el borde del monte y, cuando los alcanza, gira 90º y da otros tres pasos en dirección al cortadero. En ese punto clava una de las balizas de seguridad (ver imagen inferior). Después de esto, regresa a su puesto y repite la operación en el otro lado. De esta manera ya sabe que sólo podrá disparar cuando los animales hayan rebasado las balizas y que podrá hacerlo con la certeza de no alcanzar al puesto vecino.

Esquema de colocación de las balizas o piquetas de seguridad. © europarm.fr

Aunque en España no está generalizado su uso, algunas armerías sí comercializan este tipo de balizas de color anaranjado para ayudar en la delimitación de la zona de disparo.

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