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Vende las truchas que había pescado a un restaurante y ahora al dueño podría costarle 150.000 euros

Durante la inspección, en uno de los refrigeradores, aparecieron cuatro truchas de las que tres no cumplían con las dimensiones mínimas generales de captura.

trucha
© Shutterstock

Agentes de la Consejería de Medio Ambiente, Territorio y Vivienda de Galicia han interceptado «especies piscícolas continentales» procedentes de la pesca deportiva recreativa, cuya venta está prohibida, en un restaurante de la comarca de Tabeirós, cuyo dueño se enfrenta ahora a una multa que puede oscilar entre los 25.000 y los 150.000 euros, según informa El Correo Gallego.

La localización se logró gracias a una inspección realizada en el restaurante donde los agentes del Distrito XVI detectaron ejemplares de trucha común. Ahora, el propietario denunciado se expone a una infracción tipificada como muy grave, en la Ley 2/2021 del 8 de enero de Pesca Continental de Galicia, cuyas sanciones pueden costarle hasta los citados 150.000 euros, según ha expuesto el citado medio.

Una de las truchas interceptadas no cumplía con las medidas mínimas

Según la información facilitada por la Xunta a El Correo Gallego, los efectivos medioambientales se identificaron ante el dueño del restaurante, al que se comunicó el motivo de la inspección y se le indicó que se iba a proceder a la revisión de las neveras y congeladores del local. En uno de los refrigeradores, en el compartimento de congelador, aparecieron cuatro truchas, de las que tres no cumplían con las dimensiones mínimas generales de captura (19 centímetros).

Ante ello, los representantes de la Consellería de Medio Ambiente procedieron al decomiso de los ejemplares y al levantamiento de un acta de inspección.

Un indignante vídeo sobre el furtivismo de truchas ocurrido en abril

143 truchas galicia

Dos personas fueron identificadas a inicios del mes de abril tras difundir en redes sociales un vídeo en el que mostraban 143 truchas capturadas sin respetar el tamaño permitido. En concreto, se trataba de dos vecinos de Sigüeiro, del concello coruñés de Oroso, que reconocieron ser responsables de capturar estos ejemplares en ríos de la provincia de A Coruña, la mayoría sin el tamaño mínimo exigido. Los dos individuos fueron propuestos para sanción ante la Consellería de Medio Ambiente.