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Cazan un jabalí macho sin testículos y con unos enormes colmillos

El conocido cazador y taxidermista Diego Cabello de los Cobos ha dado caza a un gran jabalí macho que carecía de testículos. Nos ha contado cómo fue el lance.

jabalí sin testículos
El jabalí de enormes colmillos. © Taxtrophy

El cazador y taxidermista Diego Cabello de los Cobos, fundador y director de Taxtrophy, ha publicado en Instagram en las últimas horas una imagen que ha llenado de sorpresa a los cazadores: la de un tremendo jabalí sin testículos que recientemente ha abatido.

Ya en los avistamientos previos, Cabello se percató de que algo raro tenía el animal. Estuvo observando la pieza con su cámara y valorando tanto su edad como el trofeo que poseía antes de abatirlo, pero al mirar su parte trasera, comprobó que le faltaban parte de su aparato reproductor: «Ya podía yo buscarle los testículos a este verraco para confirmar que era macho…», afirma en su publicación en Instagram Diego, que cuenta con miles de likes.

«Estaba a 180 metros, amaneciendo y con los colmillos llenos de barro. Y aunque todo hacía indicar que era un verraco (hechuras, comportamiento, hocico, tamaño…) el hecho de no verle los testículos con la cámara me hizo dudar lo indudable», añade el conocido taxidermista, que incluso llegó a pensar que podría tratarse de una hembra con colmillos -ejemplares que en otras ocasiones también han sido protagonistas en Jara y Sedal-.

«Al final decidí que tenía que ser macho sí o sí», y al llegar a él después del disparo «me encontré la razón de mis dudas», sigue relatando el cazador. Era un «verraco grande y aparentemente sano, al que le faltaban ambos testículos», sigue explicando Cabello. Al desollarlo también comprobó que no los tenía dentro. «Como me enseñó mi padre, en el campo como en la vida, nunca se deja de aprender», concluye el relato sobre el enigmático hallazgo.

¿Fruto de una pelea?

El veterinario Carlos Díez, miembro de Ciencia y Caza y habitual colaborador de Jara y Sedal, explica sobre este caso que «es posible que pudiera haber tenido una pelea y que los hubiera perdido». «Lo lógico», según Díez, es que los haya perdido de adulto por el desarrollo corporal y de trofeo que tiene. «Si hubiera sido de joven seguro que no hubiera llegado a eso», añade el veterinario.