fbpx

Un tractor destroza un campo de caquis: la triste realidad del mundo rural

Un agricultor destroza con su tractor su campo de caquis, un fruto que se vio perjudicado en las últimas semanas por el fuerte viento de poniente y por la dificultad de darle salida en el mercado.

El tractor destrozando el campo de caquis. ©TikTok
El tractor destrozando el campo de caquis. ©TikTok

El mundo rural está, cada vez, más ninguneado e ignorado. El cerco a las economías rurales, los ataques políticos a la forma de vida en el campo y a las ganaderías en extensivo y a la agricultura conllevan el abandono de los pueblos y el aumento de la España vaciada. Y para muestra, el siguiente vídeo, en el que un agricultor destroza con su tractor un campo de caquis mostrando así la triste realidad del mundo rural.

Años de sacrificio y esfuerzo esfumados en tan sólo unos segundos en una imagen que realmente acongoja y que ha sido publicada por el usuario de TikTok José P. Rubio Villaralbo. En ella se muestra cómo el profesional del campo destroza con el apero decenas de frutales con la desbrozadora conducida por su propio tractor en la Comunidad Valenciana.

En muchos lugares de esta región se plantaron caquis como alternativa al naranjo, que atravesaba una grave crisis que aún perdura en este fruto, pero ese mismo problema también le afectó a él, y ahora cientos de agricultores se están viendo abocados a arrancar los árboles.

Las altas temperaturas y el viento, cóctel letal para los agricultores de caqui en esta región

La publicación del vídeo coincide justo con una ola de eliminación de este tipo de cultivos que tuvo lugar en la Comunidad Valenciana debido a los bajos precios a los que se pagaban estos frutos y a la poca salida que se le daba. Ya la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) advirtió a inicios de diciembre del problema al que se enfrentaban los agricultores de la región debido a las altas temperaturas a pesar del mes invernal y las fuertes rachas de viento de poniente que provocaron daños caquis que se hallaban en un estado avanzado de maduración o incluso estaban pendientes de recolección.

Éstos cayeron al suelo y se produjeron graves desperfectos en su piel que impidieron su comercialización. Tras ello, llegaron las lluvias, que terminaron de pudrir algunas de las piezas de fruta, lo que llevó a la ruina a algunos de los agricultores y a terminar por arrancar sus cultivos y a pensar, de cara a otras campañas, en otras vías de explotación agraria de sus fincas.