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Rosa Montañà, la joven cazadora catalana apasionada por el dibujo de especies cinegéticas

Esta joven catalana narra cómo surgió, gracias a su abuelo, la pasión por la pintura que, unida a la de la caza, dan como resultado un genial binomio que hoy es protagonista en Jara y Sedal.

cazadora pinta especies cinegeticas

El arte cinegético es uno de los pilares por los que la caza también forma parte de la cultura. Ahí, en ese espacio pictórico del mundo cinegético, radica una de las jóvenes promesas del arte que se está abriendo paso a través del lápiz, el papel… y las especies silvestres que habitan en nuestra geografía.

Rosa Montañà Barnolas vive en la ciudad catalana de Vic y desde que era prácticamente una niña ha vivido de cerca el mundo de la caza acompañando a su padre a recechos de corzo. Cuando cumplió catorce años, obtuvo el permiso de armas y comenzó acompañando a su progenitor con su escopeta en sus jornadas cinegéticas. Ahora, a sus 21, Rosa vive con pasión cada jornada de caza en la que acompaña a su padre.

«Ahora tengo 21 años, pero empecé a dibujar cuando tenía 12 porque mi abuelo siempre ha dibujado y él me enseñó. Nadie más lo ha hecho. No he ido a clases ni nada, lo aprendí de él», asegura la joven, cuya especialidad es dibujar especies cinegéticas como corzos, ciervos o muflones.

Rosa, con uno de sus dibujos y en una jornada de caza. © R. M.

«Empecé dibujando caballos, porque me gustaba mucho montar a caballo, y mis padres me dijeron que aprovechase a dibujar otras cosas. Empecé a dibujar corzos porque a mi padre le gusta mucho la caza del corzo, a la que voy desde niña junto a él, y desde entonces me he abierto a dibujar más especies», describe Rosa.

Allá donde iba, ella llevaba sus dibujos bajo el brazo y se los ensañaba a todo el mundo: «Los mayores, en las cacerías en las que participaba, me empezaron a decir que les gustaban mucho y que si les podía hacer dibujos, y fue ahí cuando tuve mis primeros encargos», explica la joven Rosa. Desde ese momento, ahondó en una figura que no había dibujado hasta entonces: la de los perros de caza.

La técnica que utiliza

Otro de los dibujos. © R. M.

La técnica que utiliza es la del lápiz a grafito cuando los dibujos son en blanco y negro y, cuando son a color, la base es en acuarela y el dibujo lo realiza encima de esa base con lápices de colores acuarelados.

A la pregunta de cómo compagina los estudios de Farmacia con su afición a la acuarela, Rosa infunde una respuesta que sorprende: «Pasión». Así define esta joven lo que hace: «En la vida hay que sentir lo que haces, y lo que yo hago sinceramente lo siento, porque tanto la caza como el dibujo son aficiones que me llenan por dentro», confiesa a Jara y Sedal.

El corzo a color. © R. M.

En la actualidad, acompaña a su padre y a su familia en la caza de corzos, de jabalíes y de zorros en los cotos sociales de su provincia. Sus cuentas de Instagram con las que puedes contactar para solicitar alguno de los dibujos son @rosamontanya y @artalnatural.

Tamara Yuani, la joven artista y cetrera que pinta animales de caza que parecen tener vida

Tamara Yuani y dos de sus obras.
Tamara Yuani y dos de sus obras. © T. Y.

Se llama Tamara Yuani Barea, es de la localidad gaditana de San Fernando, y aunque estudió acuicultura. Sus grandes pasiones siempre han sido dos: la cetrería y el dibujo, algo a lo que se dedica profesionalmente desde el año 2015. Sus dibujos de piezas de caza causan furor entre los cazadores por el mimo con el que traza todos y cada uno de los detalles de los animales. Así nos lo cuenta.

El confinamiento le impide cazar y comienza a dibujar las maravillas de la caza: conejo, perdiz, jabalí…

El artista pintando una de sus obras. © N.V
Obligado estar en su casa sin poder salir de caza, este tatuador ha decidido seguir atrapando a las especies reinas de la actividad cinegética… en un papel.

Se llama Nuno Ventura, es cazador, vive en Torres Vedras (ciudad en el distrito de Lisboa, en Portugal) y sus dibujos sobre especies cinegéticas causan asombro en entre los cazadores. Perdiz, conejo, zorzal, jabalí, faisán… nada se resiste a la hábil mano de este artista. Jara y Sedal se ha acercado a la figura de este artista luso que ha sido tatuador profesional durante 15 años y que ha hecho de este arte su forma de vida. Esta es su historia.