Ya se nos ha demostrado en múltiples ocasiones que la naturaleza nunca deja de sorprendernos. En esta ocasión, hacemos referencia a una técnica muy utilizada por los conejos y es enterrar vivas a sus crías recién nacidas. A continuación vamos a conocer por qué lo hacen y cómo lo llevan a cabo.

Para entenderlo mejor, el siguiente vídeo es una perfecta muestra de ello. Este nos muestra perfectamente cómo una coneja (Oryctolagus cuniculus) desentierra y entierra a sus crías para alimentarlas.

Conejo de monte.
Conejo. © Shutterstock

Aunque es cierto que esto no es algo de lo que se hable con mucha habitualidad, es una táctica de sobra conocida por cualquier cazador. Se debe a que en época de cría es muy frecuente encontrar este tipo de excavaciones, conocidas como ‘conejeras‘, donde se esconden.

A lo largo de los primeros días de su vida, los conejos nacen completamente sordos, ciegos y sin pelo. En estos momentos son seres indefensos que son presa fácil para cualquiera de los muchos depredadores que tiene la especie.

Además, también son el blanco de los ataques de otros conejos macho, que no dudan en matarlos por dos motivos: eliminar a un futuro competidor por las hembras y forzar un nuevo periodo de celo con su madre para poder copular con ella. Es por esta razón por la que no pueden ser alumbrados en el interior de las madrigueras o vivares «comunitarios» en los que normalmente se refugian los conejos adultos.

Una forma de sobrevivir

Ante tales circunstancias, a mamá coneja no le quedan muchas opciones para mantenerlos a salvo y lograr que sobrevivan, así que no le queda otra que enterrarlos vivos para evitar que sus enemigos los descubran.

Por lo general, la coneja da de mamar a sus crías dos veces al día. Esto es justo lo que puede verse en el siguiente vídeo. Las imágenes enseñan cómo el pequeño mamífero se acerca hasta la conejera y, tras asegurarse de que nadie la observa, empieza a quitar una pequeña capa de tierra.

En ese instante, uno tras otro van apareciendo los pequeños conejos para ir amamantándose de su madre. Una vez que terminan de alimentarse, la madre los esconde bajo tierra de nuevo cubriéndolos totalmente y se aleja del lugar para no dejar su rastro y que pueda ser rastreado por los depredadores.

¿Por qué no se asfixian?

En contra de lo que muchos podamos pensar, los pequeños conejos están más a salvo bajo tierra que sobre ella. A pesar de que pueda parecer contradictorio, estos no se asfixian y es porque la madre deja un pequeño orificio por el que entra el poco oxígeno que necesitan para mantenerse con vida.


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Es importante que sepamos que las hembras de esta especie cuentan con un periodo de gestación de unos 30 días tras los cuales nacen los gazapos. Después de ese periodo, la hembra los deposita en la conejera, donde tardan unos 10 días en abrir los ojos y desarrollar el pelo.

En el caso de la lactancia, esta dura en torno a 30 días, si bien a partir de los 20 los gazapos ya comienzan a asomarse al exterior y a ser más activos, pudiendo comenzar a ingerir otros alimentos.