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Caza un raro y esquivo corzo con colmillos que había fallado dos veces

Javier Fernandez-Caballero

Raúl García ha narrado para Jara y Sedal cómo consiguió cazar el corzo que habían fallado en dos ocasiones y que además portaba una sorpresa que no imaginaba. 
19/6/2019 | Redacción JyS 

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El corzo, con los colmillos. / R.G.

Al cazador Raúl García le ha vuelto a sonreír la suerte: después de que hace unos meses lograse abatir un corzo con una impactante peluca que revolucionó las redes sociales, ahora se ha hecho también en la provincia de Guadalajara con un raro y esquivo corzo con colmillos que había fallado dos veces. 
Tanto Raúl como su padre llevaban varias semanas tras el cérvido que ya habían visto «en correas» a principio de temporada. Ambos habían tenido varias oportunidades de abatirlo, pero fallaron. «Incluso estuvimos tres tardes hasta que se hizo de noche de espera, pero fue imposible», nos cuenta García. 

Así fue el apasionante pero duro lance

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Otra imagen de los colmillos del corzo. / R.G.

Sobre las 20:30 horas de la tarde del pasado sábado Raúl y su padre comenzaron a recechar y se fueron directos a la vaguada en la que suele estar el animal. Poco después junto a un amigo localizaban al animal en una vaguada donde solía aparecer, pero pronto lo perdían de vista. Eran las 20:50 de la tarde. Minutos después, se acercaron al otro testero a unos 290 metros y su amigo, de nuevo, vio cómo el protagonista de esta historia se tumbaba con otra corza.
Los cazadores se acercaron hasta unos 280 metros pero el cérvido no se quería levantar, por lo que decidieron caminar un poco más y acercarse a la corza. En ese momento, en vez de silbarle para que se levantase -como habitualmente hacen- decidieron dejarse ver para que la hembra se percatase de su presencia, se acercase al corzo y éste también se levantase. Así lo hicieron.
Colocados a unos 260 metros, uno de ellos se puso de pie y la corza advirtió su presencia. Cuando llegó al macho y comenzó a ladrar, éste abandonó el encame, aunque hacia la zona más espesa de monte. «El problema es que iba siempre de culo, sin dar opción a disparar», explica García.
En una de las pocas opciones que les dio, al girarse un poco, y a unos 280 metros, decidieron que era el momento de intentarlo. Raúl se apoyó bien, apretó el gatillo y consiguió abatirlo limpiamente con una bala del calibre .257 Weatherby Magnum.
Hasta que no cocieron la cabeza no se dieron cuenta de que el corzo ¡tenía colmillos! «Era un corzo muy bonito… pero la gran sorpresa nos la tenía guardada», dice Raúl tras enseñarnos la foto en la que pueden apreciarse los colmillos vestigiales del animal.

Otro corzo con unos afilados colmillos

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Manuel Chabrera, con el corzo antes y después de cocer su trofeo. / M.C.

Hace unos días fue protagonista en Jara y Sedal cómo Manuel Chabrera, un cazador de la localidad castellonense de Villarreal, aprovechó parte de sus vacaciones para ir con su esposa a la serranía de Cuenca donde conseguiría hacerse con un corzo con unos afilados colmillos.
Después de abatirlo, al cazador no le pareció «un corzo espectacular», porque «era muy pequeño de cuerpo, aunque viejo». La sorpresa fue que cuando llegó a casa y le abrió la boca para ver la dentadura, comprobó no solo lo adulto que era, sino que «llevaba colmillos». 

Otra corza con colmillos en enero

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Rafa Carrillo a punto de disparar a una corza tumbada a 780 metros. / Facebook

El conocido tirador de Bergara Rafa Carrillo, campeón de España de F-Class 600 yardas, cazaba el pasado mes de enero una corza a una distancia de 780 metros. El lance lo grabó en vídeo y este cuando los protagonistas se acercan al animal enseñan a cámara un hecho inusual: la hembra a la que acababan de disparar tenía unos particulares colmillos muy desgastados debido a su avanzada edad.