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Cinco peces feos que pueden provocarte un infarto si los pescas

Recopilamos cinco de los peces menos agradables de mirar. Te contamos todos los detalles de cada una de las especies.

anguila lobo

Si eres un empedernido de la pesca, seguramente habrás visto fotografías de los siguientes protagonista en múltiples ocasiones pero no has reparado en sus detalles. Son cinco peces muy feos que bien podrían provocarte un infarto al sacarlos del agua. Te contamos todos los detalles de cada una de las especies a continuación.

La anguila lobo

anguila lobo

La anguila lobo es un poderoso y enorme depredador que vive en las profundidades del mar de Bering, el cual puede alcanzar una longitud máxima de 2,40 metros. El animal, que posee unas temibles mandíbulas con las que aplasta a sus presas, fue devuelto al mar sin ningún problema o lesión. Se diferencia del resto de anguilas por sus hendiduras branquiales y aletas pectorales. Se trata de un pez que puede crecer hasta 2,4 metros de longitud y pesar 18,4 kilos.

Las anguilas lobo más jóvenes son de color naranja con grandes manchas oscuras en la parte posterior del cuerpo. Cuando tienen más edad se vuelven grises. Si hay algo que destaca sobremanera son sus poderosas mandíbulas con las que aplastan a sus presas: caninos en la parte delantera y molares en la parte posterior de la boca. Por otro lado, tiene una sola aleta dorsal que se extiende desde la cabeza hasta el final del cuerpo, con 228 a 250 espinas flexibles sin radio blando. Puede vivir hasta los 25 años.

El payara, el pez de agua dulce con colmillos de jabalí

El payara, también conocido como pez vampiro.
El payara, también conocido como pez vampiro.

Su nombre, el Payara (Hydrolicus scomberoides); sus apodos, múltiples, pero el más conocido es el de Pez vampiro, y no hay que explicar por qué… aunque más bien podría llamarse el ‘jabalí’ de los peces por la enorme magnitud de sus colmillos. El payara es un pez de agua dulce del grupo de los bagres, animales que viven en aguas del Amazonas y otras cuencas al norte de Sudamérica. Sin duda que sus enormes colmillos inspiran terror, y mucho más si te decimos que es uno de los peces más rápidos de su especie.

El payara vive en aguas profundas, lodosas y lentas y es omnívoro, ya que con sus grandes colmillos es capaz de devorar cualquier especie de su tamaño. Sin duda, lo que más llama la atención de su aspecto físico es su boca y la impactante apertura que tiene. La mandíbula inferior es más larga que la superior, y ambas están armadas con puntiagudos dientes cortantes de los que se sirven para triturar a las piezas a las que da caza. Los colmillos del payara son la parte más impactante de este pez, ya que pueden llegar a medir hasta diez y quince centímetros.

El pez borrón

Pez más feo del mundo / Fotografía: Katherine S. Meredith

El pez borrón (Psychrolutes marcidus) o pez gota, fue elegido por Ugly Animal Preservation Society como uno de los animales más feos del mundo después de una votación en internet en 2013. Causó tanto revuelo que también sirvió para que este pez se convirtiera en su logo oficial.

Este animal carece de esqueleto y músculos y, a diferencia de la mayoría de los peces, tampoco tiene vejiga natatoria, el órgano que les permite flotar y nadar, ya que en su hábitat colapsaría bajo una presión extrema provocando que explotara. Se encuentra exclusivamente en las profundidades entre las costas de Australia y Tasmania.

El pez luna

pez luna

Pez luna: as así como se le llama a este gigantesco animal que es uno de los peces con la estructura ósea más pesada del mundo, con una media de 1000 kilogramos de peso. El ejemplar que te mostramos en el siguiente vídeo, en concreto, mide más de cinco metros de longitud y fue fotografiado en la costa de Portugal por el buzo y fotógrafo Miguel Pereira.

El diablo negro o rape abisal

El Diablo Negro o Rape Abisal (Melanocetus johnsonii) es un pez que se encuentra en todos los océanos del mundo. Vive en profundidades normalmente de 500 a 4.000 metros. Tiene una especie de antena sobre su cabeza que brota de su rostro en forma de caña, repleta de bacterias que se encienden y que se ilumina como señuelo para atraer peces que confunden este órgano con gusanos u otro organismo, siendo capturados con sus grandes dientes para evitar que la presa se escape. Tiene una gran boca que puede tragar ejemplares de más del doble de su propia longitud.