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Cazan a 'la bestia de la Safor', un viejo jabalí de 120 kg que atacaba perros y destrozaba cultivos en Valencia

Padre e hijo abaten, en una zona de Valencia con una enorme sobrepoblación de jabalíes, un tremendo macareno con unos colmillos de infarto.

Imagen del jabalí. © A. L.
Imagen del jabalí. © A. L.

El cazador Álvaro López Bonillo, natural de Real de Gandía, en la provincia de Valencia, abatió hace unos días junto a su padre, Pedro López Moyano, un tremendo jabalí de 120 kilos de peso y con un trofeo medalla de oro que sobrepasará los 113 puntos. El animal, al que habían apodado ‘la bestia de la Safor’ -que así se llama esta comarca levantina-, estaba destrozando los cultivos de la zona y lo abatieron en una noche de espera.

Hay que recordar que esta es una de las zonas de la provincia de Valencia más afectadas por la sobrepoblación de jabalíes y en las que agricultores y cazadores van de la mano para poner fin a una plaga que, además de amenazar los cultivos, pone en riesgo la seguridad vial del lugar.

Apareció sobre las 3:00 horas de la madrugada

Otra imagen del jabalí. © A. L.

El cazador, que explica que el animal ya había herido varios perros durante las batidas de inviernos pasados en la zona, describe que aquella noche fue «divertida», porque varias piaras entraron al lugar, pero estaban esperando a este tremendo macareno que finalmente apareció sobre las 3:00 horas de la madrugada.

«Entró primero un macho bastante más grande que el protagonista de esta historia y, en segundo lugar, una piara grande de animales. Luego apareció un escudero y minutos más tarde el macho protagonista de esta historia», explica el cazador. «Sabíamos de su presencia por las huellas que dejaba en el lugar, que eran enormes, y porque sus defensas habían herido barrios de nuestros perros, por eso queríamos darle caza», explica López Bonillo.

Un certero disparo a 100 metros de distancia para dar caza a este macareno

Padre e hijo con el jabalí. © A. L.

«Algunas posturas que lo habían fallado en invierno le habían visto los tremendos colmillos que tenía por fuera, de ahí que nos tuviera sobreaviso», sigue explicando. Cuando entró, el cazador apuntó al verraco con su rifle Bergara en calibre .308 a unos 100 metros de distancia aproximadamente. «Estaba andando, no estaba parado, y la bala le entró por la zona del riñón hasta el corazón», señala.

Cuando fueron a cobrar la pieza, se quedaron impactados por el volumen de los colmillos y amoladeras: «Eran increíbles», asegura el cazador. El taxidermista le ha dado una puntuación inicial de 113,85 puntos, lo que significa que es un medalla de oro.

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