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Padre e hijo cazan un bonito corzo de gruesas cuernas en Barcelona

Una aventura vivida entre padre e hijo que nunca olvidarán.

El corzo abatido por el cazador. © E. D.
El corzo abatido por el cazador. © E. D.

El jovencísimo cazador Eric Castro Campos, de 17 años de edad y natural del municipio de Llissá de Vall -ubicado en la comarca del Vallés Oriental, en la provincia de Barcelona-, abatió hace unos días un corzo con un grueso y perlado trofeo que se erige como uno de los más importantes de la actual temporada del ‘duende’ del bosque.

El taxidermista al que ya ha llevado el trofeo asegura a Castro que su trofeo será medalla de plata por la conformación de sus cuernas, en las que destaca el grosor de sus rosetas y el perlado conjunto.

Otra imagen del corzo abatido, junto al cazador. © E. D.

Eric vivió aquella jornada que no olvidará jamás junto a su padre, José Manuel Castro, en un coto que tienen desde hace dos temporadas en la provincia de Lérida y al que aún no habían salido a cazar estos cérvidos. Según explica a la redacción de Jara y Sedal, «el primer día no sabíamos ni dónde ir, por lo que paramos el coche y empezamos a andar por unos campos simplemente», esperando poder ver alguna gran pieza.

Le ganaron terreno a la pieza desde los 200 hasta los 70 metros

El trofeo del corzo. © E. D.

Cuando se encontraban en pleno rececho, 200 metros salió el animal: «Lo valoré junto a mi padre y creíamos que sería bueno… pero no tanto», explica sobre un lance «rápido y que no nos esperábamos». Fueron ganándole terreno a la pieza hasta colocarse a 70 metros. En cuanto lo vio claro, el cazador disparó en el codillo de éste con su rifle Browning X Bolt en calibre 7mm con munición Winchester Extreme Point de 150 grains.

«Es un corzo espectacular, con un trofeo muy grueso. Nunca había abatido nada similar», señala. «Es muy perlado, y el lance fue realmente espectacular», añade sobre cómo son sus cuernas. Era, además, la primera vez que salían a cazar el corzo en ese coto: «Nunca había ido a cazar allí ni siquiera por la mañana, siempre habíamos ido por la tarde, y nos dijeron que las mañanas daban buenos resultados… y aquí está la prueba», concluye el joven.