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Un estudio demuestra que la munición de plomo afecta muy poco a los buitres

Un estudio coordinado por el IREC demuestra que el plomo bioacumulado en los buitres es absorbido de manera natural del suelo y que el impacto de la munición de plomo es mucho menor del que se creía.

Desde hace tiempo, se ha iniciado una guerra mediática contra el uso del plomo en la munición de caza impulsada desde el sector ecologista, consciente de que la supresión de este tipo de munición puede ser un duro golpe a la práctica de la caza, puesto que, al menos en escopeta, no existe ningún sustituto capaz de igualar su efectividad. Argumentando que el plomo es un metal tóxico para el ser humano, aseguran que puede ser una amenaza para la conservación de aves necrófagas, como los buitres.

Desde el mundo ecologista se señala que su principal fuente de intoxicación deriva del uso de munición de plomo en la caza. Argumentan que una bala, al impactar contra un animal, se puede romper en hasta 500 pedazos, y aunque los cazadores suelen llevarse la carne, las vísceras suelen quedarse en el campo. Esto es rotundamente falso, puesto que en las acciones de caza colectivas como las monterías la normativa SANDACH prohíbe dejar las vísceras en el campo y todas son recogidas para destruirse de manera segura. Además, ahora acaba de hacerse público un estudio que tira por tierra este y otros argumentos.

El IREC coordina un estudio sobre el origen del plomo en los buitres

Para corroborar si es cierto que los niveles de plomo en sangre de los buitres corresponden a la munición de caza o la presencia natural de este metal en el suelo, el Instituto de Recursos Cinegéticos ha coordinado un estudio del que acaba de publicar sus conclusiones, según ha dado a conocer en nota de prensa.

Con ese objetivo, investigadores de diversas instituciones científicas equiparon con GPS y extrajeron muestras de sangre a un total de 58 buitres leonados (Gyps fulvus) de dos zonas de la Península Ibérica (el Valle del Ebro y las Sierra de Cazorla), las cuales estuvieron bien diferenciadas en cuanto a la presencia de contaminación por plomo en suelos y a la intensidad de la actividad cinegética.

Lo primero que mostraron los resultados es que la mayoría de los individuos estudiados poseían altos niveles de plomo en sangre. Aunque no resultó tan determinante la actividad cinegética como la cantidad de plomo presente en los suelos de las áreas donde campeaban los buitres.

Analizando el tipo de plomo para conocer su origen

El siguiente paso consistió en comparar isotópicamente el plomo bioacumulado por los buitres. Para ello analizaron el de las balas más comúnmente usadas en la práctica de la caza mayor y el del suelo de las áreas más contaminadas.

Los isótopos estables son como las ‘huellas dactilares’ de los elementos químicos, de modo que su estudio es de gran utilidad para determinar su origen. «Inesperadamente, el plomo encontrado en los buitres se pareció más al presente en los suelos que al de la munición de plomo», aseguran desde el IREC.

«Todo parece indicar que los buitres están expuestos de forma constante a cantidades basales de plomo a través del suelo, y de forma excepcional a cantidades altas de plomo a través de la munición».

Gráfico del estudio sobre la fuente de contaminación de plomo más probable en las poblaciones de buitre del norte y sur peninsular. /IREC
Gráfico del estudio sobre la fuente de contaminación de plomo más probable en las poblaciones de buitre del norte y sur peninsular. /IREC

¿Cómo ingieren el plomo los buitres?

En el estudio, los propios investigadores aseguran: «Nuestros resultados mostraron que la capa superior del suelo podría tener una contribución importante al plomo que se encuentra en los buitres, lo que podría explicarse por la exposición crónica a esta fuente en comparación con la exposición excepcional a municiones». 

La explicación de los científicos es que «el plomo de la capa superior del suelo está ampliamente presente en las áreas de alimentación de las poblaciones del norte y del sur. La mayor parte de la dieta de los buitres son ungulados domésticos y salvajes que están constantemente expuestos al plomo de la capa superior del suelo, especialmente en las zonas mineras ( Reglero et al., 2009 ; Taggart et al., 2011 ; Pareja-Carrera et al., 2014)».

«En consecuencia, los buitres incorporarían continuamente pequeñas cantidades de plomo de la capa superior del suelo y, excepcionalmente, grandes cantidades de municiones», afirman.

¿Realmente el plomo es un problema para la conservación del buitre?

Por otro lado, los investigadores aseguran que no detectaron ninguna muerte atribuible a la intoxicación por plomo (Arrondo et al., 2020 ), ni percibieron síntomas de intoxicación como anorexia, caída de la cabeza o vómitos en los ejemplares muestreados durante el proceso de manipulación (Krone, 2018). «Esto confirma la alta resistencia ya descrita de los buitres leonados a la exposición al plomo García-Fernández et al., 2005 ; Espín et al., 2014) De hecho, las muertes debidas a la exposición al plomo son conocidas, pero parecen relativamente raras en relación con otros buitres y especies de carroñeros facultativos de gran tamaño corporal».

Este trabajo de investigación ha sido fruto de la colaboración entre la Estación Biológica de Doñana (EBD – CSIC), la Universidad Miguel Hernández, la Universidad de Lleida, la Universidad de Murcia, el Instituto de Ciencias Ambientales de la Universidad de Castilla-La Mancha, el Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (IMEDEA – CSIC) y el Grupo de Investigación en Toxicología de Fauna Silvestre del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC – CSIC, UCLM, JCCM). La publicación científica está disponible en:

Arrondo, E., Navarro, J., Pérez-García, J. M., Mateo, R., Camarero, P. R., Rodríguez Martín-Doimeadios, R. C., Jiménez-Moreno, M., Cortés-Avizanda, A., Navas, I., García-Fernández, A. J., Sánchez-Zapata, J. A., Donázar, J. A. 2020. Dust and bullets: Stable isotopes and GPS tracking disentangle lead sources for a large avian scavenger. Environmental Pollution 266 (Part 3), 115022.

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