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Un agricultor extremeño cultiva una sandía gigante que pesa lo mismo que Beyoncé: 62,5 kilos

Samuel Pérez Collado se lleva la 63ª edición del mítico Concurso de Sandía y Melón 'Rufino Pineda Mendoza' de Villanueva de la Serena con un fruto de 62,5 kilos que necesita carretilla y cuatro manos para moverse.

Hay sandías y hay sandías. La que Samuel Pérez Collado llevó a la plaza de San Bartolomé de Villanueva de la Serena (Badajoz) durante las fiestas patronales de agosto no era una sandía normal: pesó 62 kilos y 500 gramos en la báscula oficial del Concurso de Sandía y Melón ‘Rufino Pineda Mendoza’, se llevó el primer premio de la 63ª edición y dejó al público con la boca abierta. Para hacerse una idea del volumen, los más ocurrentes de la plaza tiraron del guiño pop: pesa lo mismo que Beyoncé, más o menos, según las estimaciones que circulan por ahí. Nadie está fijando el peso de la artista, claro, pero la comparativa sirve para visualizar que estamos hablando de un fruto que no cabe en ningún frigorífico conocido.

El concurso se celebró el sábado 22 de agosto, en el marco de las fiestas de San Bartolomé, y reunió 8 frutos a competición: 6 sandías y 2 melones procedentes de Villanueva de la Serena, de Valdivia y de Cabrero (Cáceres). En la categoría de melón, el vencedor fue Antonio Nieto con una pieza de 20 kilos y 400 gramos. La organización, a cargo de la Asociación de Fiestas de San Bartolomé Apóstol, volvió a poner báscula, cinta métrica y foto de familia en una noche de plaza que los vecinos de la localidad llevan esperando desde el verano anterior.

Un concurso con 63 ediciones y sabor de pueblo

El Concurso ‘Rufino Pineda Mendoza’ no es una ocurrencia reciente. Lleva más de seis décadas midiendo quién cuida mejor el huerto en esta comarca extremeña, y con los años se ha convertido en uno de esos eventos rurales que tienen más historia que muchos festivales de nueva planta. Año tras año, hortelanos de la zona llegan con sus mejores piezas, se miden en la báscula entre bromas y un murmullo de plaza, y el que gana se va a casa con el primer premio de 600 euros y el orgullo bien puesto. Quien presente un fruto de más de 30 kilos en sandía o de más de 15 en melón también se lleva 30 euros adicionales, así que la motivación para cuidar la planta con mimo no es solo sentimental.

Samuel Pérez Collado no es un recién llegado a este escenario. El año pasado, en la 62ª edición, ya se había llevado el primer premio en sandía con un fruto de 64 kilos y 850 gramos, y en aquella ocasión declaró que su objetivo era superar el récord nacional e incluso el mundial. Este año la pieza bajó algo de peso respecto a 2025, pero siguió siendo la más grande de la noche y suficiente para repetir victoria. El secreto, según él mismo explicó entonces, está en mimar mucho la planta y mantener unos cuidados exhaustivos durante todos los meses que dura la maduración.

No es récord nacional: el listón sigue muy alto

Conviene aclararlo con datos: los 62,5 kilos de esta edición no baten el récord de España. Ese registro lo tiene también Villanueva de la Serena, y lo estableció en 2019 Antonio González Casillas con una sandía de 99 kilos y 350 gramos pesada ante notario. El propio Ayuntamiento ofrece un premio adicional de 1.000 euros a quien supere esa marca en futuras ediciones, lo que da idea de lo difícil que resulta acercarse a ese techo. En 2023, en la 60ª edición, González Casillas volvió a ganar en sandía con 63 kilos y 800 gramos, y el melón de ese año batió el récord nacional de su categoría con 31 kilos y 600 gramos.

Si la escala se amplía al mundo, la distancia es todavía mayor: el récord Guinness de sandía más pesada lo tiene Chris Kent con 159 kilos, verificado en octubre de 2013 en Hamilton, Ohio. Con esos números sobre la mesa, la pieza extremeña de 62,5 kilos se entiende como un logro notable en el municipio y un buen argumento para presumir de huerto, aunque lejos de los topes fuera de nuestras fronteras.

Más allá del palmarés, estas citas sostienen algo que en el campo vale oro: comunidad, orgullo y ganas de enseñar el trabajo bien hecho. La organización cuida los detalles, desde el pesaje en público hasta la entrega de premios, y deja huella en una galería de imágenes que permite revivir la jornada. Al final, lo que de verdad pesa es el esfuerzo diario en el huerto para llevar a la fiesta una sandía que reclama carretilla, risas y una buena porción compartida.

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