Portada » Blog » Un pueblo de Galicia cede gratis una aldea con doce casas a cambio de rehabilitarla

Un pueblo de Galicia cede gratis una aldea con doce casas a cambio de rehabilitarla

El Concello de Cortegada (Ourense) ofrece por cero euros la aldea de A Barca, con doce viviendas junto al Miño, a cambio de rehabilitarla.

Doce casas de piedra, una finca de más de 15.000 metros cuadrados y un río que durante siglos marcó la vida de sus vecinos. Eso es lo que ofrece el Concello de Cortegada (Ourense) a quien esté dispuesto a devolverle el pulso a A Barca, una aldea deshabitada a orillas del Miño y situada a poco más de una hora por carretera de Santiago de Compostela. El Ayuntamiento la cede sin coste de adquisición, aunque no de forma gratuita en sentido estricto: quien se haga cargo del núcleo deberá asumir la rehabilitación completa de las viviendas y presentar un proyecto viable, ya sea residencial o turístico.

La propuesta, anunciada por varios medios en los últimos días, no es una nada nuevo. Cortegada lleva más de una década intentando encontrar a alguien capaz de levantar de nuevo A Barca, y la oferta actual retoma un procedimiento que el propio consistorio mantiene abierto prácticamente desde 2013, cuando la aldea empezó a hacerse conocida fuera de Galicia tras aparecer en medios como The Guardian o la BBC.

Doce viviendas de piedra a la espera de rehabilitación

El núcleo conserva en pie una docena de edificaciones. Cuatro de ellas, construidas en piedra, tienen planta baja y una altura; el resto son casas, cortellos y caminos que la vegetación ha ido ganando terreno con el paso de los años, según describen las fuentes especializadas en aldeas gallegas abandonadas. La finca que las rodea supera los 15.000 metros cuadrados, y todas las construcciones necesitan obras de distinta envergadura antes de poder utilizarse.

La fórmula jurídica exacta ha generado alguna confusión mediática, pero los antecedentes municipales permiten aclararla con bastante seguridad. El alcalde de Cortegada, Avelino de Francisco, ha explicado en declaraciones recogidas por medios locales que el Concello quiere ceder el uso del conjunto, no vender la propiedad: «Nosotros queremos cederlo gratis y alquilarlo, siempre con posibilidad de renovarlo, pero no venderlo, la propiedad sigue siendo del Ayuntamiento», sostuvo el regidor en unas declaraciones difundidas por el portal Aldeas Abandonadas. Una información más reciente de La Región precisa que la fórmula prevista sería una concesión por 50 años, no una transmisión de la titularidad.

Una de las edificaciones. © Facebook Galicia Máxica

Esa aclaración es clave para cualquier interesado: quien se presente al proceso no recibirá unas escrituras, sino un derecho de uso a largo plazo condicionado al cumplimiento de un proyecto de recuperación. El coste real de la operación no está, por tanto, en el precio de la aldea —cero euros—, sino en la inversión necesaria para rehabilitar doce viviendas y en los honorarios de gestión que reclama la fórmula administrativa elegida.

Un cruce de caminos junto al Miño con siglos de historia

El valor de A Barca no se agota en sus paredes de piedra. El propio Concello atribuye al lugar un notable valor etnográfico por haber sido, durante generaciones, un punto de paso obligado del Camino Real a Castilla. Antes de que se construyeran los puentes modernos, viajeros, arrieros y mercancías cruzaban el río Miño en barcas desde este punto, un tránsito que dio nombre al núcleo y que le otorgó una vitalidad económica y cultural poco habitual para una aldea de su tamaño.

La construcción de Ponte Filgueira cambió las rutas de comunicación de la comarca y acabó con el tránsito fluvial que había dado sentido a la aldea. A ese golpe se sumó, ya en el siglo XX, la expropiación del núcleo por parte de la eléctrica Unión Fenosa, que calculaba que sus terrenos quedarían anegados bajo las aguas del embalse de A Frieira. La inundación finalmente no se produjo, pero la aldea ya había sido desalojada y quedó abandonada durante décadas. Con el paso de los años la empresa —hoy integrada en Naturgy— cedió de nuevo el núcleo al Ayuntamiento de Cortegada, que es quien actualmente promueve su recuperación. A pesar de todo, A Barca conservó parte de sus vecinos hasta bien entrada la década de 1970, cuando la emigración rural terminó de vaciarla.

El planeamiento urbanístico no es el único trámite

La oferta actual insiste en que la rehabilitación cuenta con todos los permisos necesarios porque el núcleo está incluido en el Plan General de Ordenación Municipal de Cortegada, aprobado definitivamente por la Xunta de Galicia en 2012, según consta en el Diario Oficial de Galicia. Ese instrumento urbanístico permite efectivamente estudiar la recuperación del núcleo sin necesidad de tramitar una modificación previa del planeamiento, lo que simplifica mucho el punto de partida para cualquier promotor.

Ahora bien, que el encaje urbanístico esté resuelto no significa que no queden trámites por delante. Cualquier obra de rehabilitación en un núcleo con este historial —expropiado, cedido y con valor patrimonial reconocido— previsiblemente requerirá las autorizaciones sectoriales habituales en este tipo de actuaciones, empezando por las de la propia Administración local. El mensaje de «sin trabas burocráticas» debe entenderse, pues, como ausencia de obstáculos en el planeamiento general, no como una exención total de licencias.

Una convocatoria que lleva más de diez años sin encontrar comprador

Los antecedentes explican por qué Cortegada sigue intentándolo. Ya en 2014, el Concello anunció públicamente que cedería A Barca a quien se comprometiera a rehabilitarla, y la noticia llegó a tener eco internacional. El propio Ayuntamiento reconocía en 2016, dos años después de aquel primer aluvión de atención mediática, que ninguno de los numerosos visitantes ni solicitantes de información había dado el paso definitivo, por lo que la oferta se mantenía abierta a la espera de un promotor con un proyecto sólido.

El director del portal especializado que gestiona la difusión de la oferta, preguntado en su momento por el interés recibido, llegó a cifrar en cerca de 800 las llamadas y correos recibidos tras la repercusión internacional de la noticia, aunque reconoció que solo tres o cuatro resultaban realmente viables, principalmente de extranjeros. Ese desajuste entre curiosidad y compromiso real explica por qué, más de una década después, la aldea sigue esperando.

En paralelo, otras iniciativas gallegas han abordado el reto de la despoblación desde enfoques distintos. El proyecto Aldealista, nacido en San Xoán de Río (Ourense), trabaja con varios ayuntamientos de la provincia para ofrecer viviendas económicas y planes de empleo a cambio de fijar población en aldeas pequeñas, aunque su modelo se basa en la compraventa asequible y el acompañamiento laboral, no en la cesión municipal directa de un núcleo completo como ocurre en Cortegada. También en el mercado privado han aparecido operaciones similares: Jara y Sedal ha informado de una aldea en la provincia de Lugo con tres casas y hórreo por 199.000 euros y de otro conjunto rural lucense de seis edificaciones por 65.000 euros. La diferencia esencial con A Barca es que en Cortegada no hay precio de compra, sino una concesión de uso a cambio de un proyecto de recuperación.

Cómo interesarse por la cesión

Quienes quieran conocer la aldea pueden dirigirse directamente al Concello de Cortegada para solicitar las condiciones vigentes del procedimiento, la descripción de los inmuebles y los plazos de la concesión. La información difundida sobre la oferta también incluye la posibilidad de concertar una visita presencial a A Barca antes de presentar cualquier proyecto, algo especialmente recomendable dado el estado de las construcciones y la necesidad de valorar sobre el terreno el alcance real de las obras.

El futuro de A Barca depende, en definitiva, de que aparezca un proyecto solvente capaz de sostener en el tiempo la inversión que exige levantar de nuevo doce casas de piedra. La aldea lleva más de una década esperando a ese promotor; el reclamo de los «cero euros» sigue siendo, sobre todo, la puerta de entrada a un reto de mucho mayor calado.

Síguenos en discover

Sobre el autor

Scroll al inicio