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Una joven cazadora abate en espera y desde lo alto de un árbol este gran jabalí en Ciudad Real

Esta joven vivió una fructífera noche de espera el pasado sábado en las cercanías del municipio ciudadrealeño de Almadenejos en la que consiguió cazar un gran jabalí.

La joven con el jabalí
La joven con el jabalí. © M. J. J.

La joven cazadora María José Jerez, natural de la localidad ciudadrealeña de Abenójar, abatió durante una apasionante noche de espera en las cercanías del municipio también manchego de Almadenejos un jabalí con un enorme volumen.

Todo ocurrió la noche del pasado sábado, 16 de julio, en este escenario castellano-manchego. La joven se colocó al lado de un arroyo seco pero en el que anteriormente estos animales tenían sus bañas. «Les hemos seguido echando agua para no quitarles esa costumbre, y por eso los animales seguían teniendo tendencia a acudir a este lugar», explica la joven.

Una espera junto a su novio en lo alto de un árbol

La cazadora mirando al jabalí. © M. J. J.

En este lugar, en el que encontraron mucho rastro de jabalíes, decidió hacer la espera en una calurosísima noche: «Salí junto a mi novio de casa porque soy una apasionada del campo y de la caza, y a pesar del tremendo calor reinante, fui en busca de este animal», explica la joven.

Junto a su pareja, se subió a un árbol y no sintieron la presencia de ningún jabalí en los primeros minutos de espera, nada más que de las numerosas chicharras presentes en la zona, además de grillos y pájaros. Al rato, un cochino apareció en escena para darse un baño: «Entró curioseando, cargándose de aires, entre paradas y bufando», relata la joven.

No entró confiado a la charca

Otra imagen de la joven con el jabalí. © M. J. J.

A pesar de no estar del todo confiado, finalmente se decidió a darse un chapuzón después de un día de sofocante calor: «En ese instante, ni me lo pensé», explica la joven, que tenía preparado su rifle en calibre .270 y munición Winchester de punta de plástico.

«Alumbré rápido y le disparé», impactando la bala en una zona efectiva y tumbando al animal al instante. A los minutos, y después de que pasase el tiempo adecuado para evitar que el animal herido les pudiese atacar, se bajaron del árbol y se acercaron a donde se encontraba la pieza, donde se sorprendieron por su volumen: «Era de los animales que no se ven todos los días», describe la joven. Y termina con una reflexión: «Son animales muy listos, más que los humanos, pero eso no quita que algún día se equivoquen…».