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Un joven cazador abate un gran jabalí de 129 kilos en una batida junto a su abuelo: «No lo olvidaré jamás»

Este joven catalán recuerda el lance a un enorme jabalí de 129 kilos de peso que abatió el pasado 10 de diciembre durante una batida junto a su abuelo en la provincia de Barcelona.

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El cazador, con el jabalí. © G. P.
Publicado: 25 de diciembre de 2022 / Actualizado el: 2022/12/25 - 12:58

El jovencísimo cazador Gerard Pérez, natural de Barcelona y de 17 años de edad, dio caza en una batida el pasado 10 de diciembre en las cercanías del municipio de Masquefa -en la provincia de Barcelona- a un tremendo jabalí de 129 kilos de peso. El cazador explica a la redacción de Jara y Sedal que ha sido, sin duda, el lance «más emocionante» de su vida hasta el momento por lo que supuso y por la compañía de su abuelo, que le acompañó durante esta inolvidable jornada de caza.

Un disparo a 150 metros

Otra imagen del jabalí. © G. P.

Gerard había sido invitado a la batida del pueblo y daba la casualidad de que estaba «algo aburrido» y mirando móvil porque «no estaba siendo una jornada demasiado exitosa», comenta aún con una sonrisa en la cara el joven. Sin embargo, a media mañana y a unos 150 metros de su postura, apareció este monstruoso jabalí. El joven trató de meter al macareno en el visor de su rifle Winchester SXR2 en calibre .30-06 cargado con munición Winchester Power Point con el que cazaba ese día. Por suerte, consiguió abatirlo de un certero disparo.

«Era como un búfalo»

Otra imagen del cazador con el gran jabalí. © G. P.

«Le di algo bajo, pero conseguí frenarlo con dos disparos más. Fue un momento brutal. Se fue acercando hasta los 120 metros y al final terminó cayendo. Es, sin duda, el lance de mi vida, porque era un animal enorme, aunque no tenía demasiado trofeo. Era como un búfalo», relata aún emocionado Gerard Pérez.

Ahondando más en cómo se desarrolló el lance, el cazador explica que cuando estaba con el móvil aburrido, vio cómo el animal apareció en escena y «se iba tapando» entre la maleza. «La primera vez que lo toqué, se quedó herido; pero me dio tiempo a recargar y a disparar sin poner en peligro a los canes que iban detrás», concluye el joven sobre un lance junto a su abuelo que no olvidará jamás.

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