Más del 90% de los jabalíes y cerdos asilvestrados analizados en varios municipios de Málaga presentaba infección o anticuerpos frente a algún agente patógeno. Así lo recoge un informe técnico elaborado por la Cátedra One Health-Colegio de Veterinarios de Málaga de la Universidad de Málaga y la Universidad de Córdoba. La investigación, desarrollada entre diciembre de 2024 y enero de 2026, examinó 80 animales procedentes de Marbella, Málaga, Fuengirola y Benahavís. Después de realizar más de 2.400 analíticas, los científicos comprobaron que el 92,5% de los ejemplares había estado expuesto o se encontraba infectado por, al menos, un agente infeccioso.
El estudio confirma una elevada circulación de microorganismos zoonósicos, es decir, patógenos capaces de transmitirse entre animales y, lo que es peor, personas. En total, el 86,3% de los ejemplares resultó positivo a uno o más de estos agentes.
Los patógenos zoonósicos encontrados en los jabalíes
Entre los microorganismos detectados destaca Blastocystis spp, un parásito encontrado en el 63,1% de los animales. Algunas especies y subtipos de este microorganismo pueden infectar tanto a seres humanos como a numerosos animales y se asocian principalmente al aparato digestivo. Los investigadores también detectaron Ascaris suum en el 54,9% de los ejemplares. Este parásito intestinal afecta principalmente a los suidos, aunque puede infectar de forma accidental a las personas.
Otro de los principales hallazgos fue la presencia de anticuerpos frente al virus de la hepatitis E en el 57,1% de los animales. Este virus puede transmitirse a los humanos, entre otras vías, mediante el consumo de carne o productos derivados del cerdo o del jabalí crudos o insuficientemente cocinados.
En cuanto a las bacterias, el estudio encontró Brucella spp en el 32,9% de los ejemplares, Salmonella enterica en el 30% y Escherichia coli O157 en el 18,5%. Esta última está relacionada con cuadros graves de colitis hemorrágica en seres humanos.
La elevada presencia de estos patógenos en jabalíes que frecuentan parques, urbanizaciones y zonas periurbanas aumenta las posibilidades de exposición para las personas, las mascotas y el ganado. El riesgo puede producirse por contacto directo con los animales o de forma indirecta a través de sus heces, secreciones, alimentos contaminados o carne cruda o insuficientemente cocinada.

Casi ocho de cada diez tenían varios patógenos
Uno de los datos más relevantes del trabajo es la elevada frecuencia de coinfecciones. El 78,8% de los jabalíes y cerdos asilvestrados analizados presentaba simultáneamente dos o más agentes patógenos. En Benahavís y Fuengirola, la exposición múltiple afectó al 100% de los ejemplares positivos examinados. Los investigadores consideran que estos resultados confirman una «intensa circulación» de agentes infecciosos entre las poblaciones de suidos que ocupan entornos urbanos y periurbanos de la Costa del Sol.
La muestra estuvo formada por animales procedentes de Marbella, que aportó el 40% de los ejemplares; Málaga, con el 30%; Fuengirola, con el 22,5%; y Benahavís, con el 7,5%. En la investigación participaron también la Unidad de Investigación Competitiva de Zoonosis y Enfermedades Emergentes de la Universidad de Córdoba, el Servicio de Control con Arco de Especies Silvestres y la Delegación Territorial de la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía en Málaga.
Piden evitar que accedan a residuos y alimentos
Los investigadores recomiendan establecer programas permanentes de vigilancia bajo el enfoque One Health o Una Sola Salud, que analiza conjuntamente la salud humana, animal y ambiental. También plantean reforzar la bioseguridad en las ciudades y limitar el acceso de los jabalíes y cerdos asilvestrados a residuos alimenticios. La disponibilidad de comida en contenedores, parques o espacios públicos favorece que los animales regresen de forma recurrente y pierdan progresivamente el miedo a las personas.
El informe propone, además, desarrollar campañas de concienciación para informar a los ciudadanos sobre los riesgos del contacto directo o indirecto con estos animales. Alimentarlos, acercarse a ellos o permitir que las mascotas interactúen con sus restos y excrementos puede aumentar las posibilidades de exposición a determinados agentes infecciosos.
El trabajo ha sido elaborado por Ignacio García Bocanegra, de la Universidad de Córdoba, y Saúl Jiménez Ruiz, de la Universidad de Castilla-La Mancha, en colaboración con el Programa de Vigilancia Epidemiológica de la Fauna Silvestre de Andalucía y con financiación de la Cátedra One Health Colegio de Veterinarios de Málaga de la Universidad de Málaga.








