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Un jabalí de 105 kg embiste a un cazador, lo desarma y lo hiere en Salamanca

El cazador Iván López 'peleó' durante dos minutos con el gran jabalí, deteniendo sus navajazos con los pies. Ha relatado a Jara y Sedal el terrorífico momento vivido.

Javier Fernandez-Caballero

La caza del jabalí es peligrosa. Prueba de ello es lo ocurrido este pasado domingo durante una jornada de caza al salto entre amigos en las cercanías de la localidad de Cristóbal, en la provincia de Salamanca. Allí, el cazador Iván López resultó corneado en una pierna por un enorme jabalí de 105 kilos que no dudó en atacarlo ferozmente en cuanto tuvo ocasión.

El propio cazador ha narrado a Jara y Sedal lo sucedido: «A primera hora de la mañana me entró este animal muy cerca, a tan sólo unos metros, pero no pude disparar». «Tras ello, el jabalí bajó hacia la zona inferior de la finca. Ya en ese lugar, lo metí en el punto rojo y puede disparar, pero no sabía si le había dado o no, ya que salió corriendo como un cohete», asegura López.

Otra imagen de Iván junto a dos compañeros y el jabalí.
Otra imagen de Iván junto a dos compañeros y el jabalí.

Dos minutos resistiendo a las embestidas del jabalí

A las 13:00 horas aproximadamente el cazador se acercó al lugar del tiro para comprobar si había sangre. Se trataba de una zona de bardas de roble bajas. Al llegar escuchó bufar al jabalí a tan solo un metro de él: «Estaba muy cerca, con la boca abierta y enseñándome los colmillos. Vi que me tragaba…», confiesa.

Iván no pudo reaccionar a tiempo: el enorme jabalí cargó contra el con una durísima envestida. El joven cazador cayó hacia atrás. Del golpe, el rifle –un Benelli Argo– salió volando, perdiendo el cargador. «El animal me embistió de nuevo, me pateó y, cuando pude escapar, busqué el rifle, que aún tenía una bala en la recámara. El animal se puso de pie al lado de un castaño y fue entonces cuando disparé y lo abatí», recuerda.

El momento fue terrorífico, ya que Iván se tuvo que defender de las embestidas durante casi dos minutos: «Una y otra vez me atacaba, y yo, desde el suelo, me quitaba de encima las navajas con las botas, a patadas».

Pierna del cazador magullada por la amoladera del jabalí.
Pierna del cazador magullada por la amoladera del jabalí.

Aún así, tuvo mucha suerte. El cochino no consiguió clavar en él sus colmillos. En una de sus piernas recibió una magulladura de más de 25 centímetros provocada por una amoladera tras la primera embestida. Los colmillos del jabalí, de más de cinco centímetros y profundamente afilados, podrían haberle provocado un grave desgarro si en aquel momento la suerte lo hubiese abandonado.