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La cautivadora historia de Manuel, el cazador de 82 años que aún caza en abarcas

«Yo ya no puedo andar, pero mis perros cogen el conejo y me lo traen a los pies», afirma en el siguiente vídeo mostrando su particular calzado.

Javier Fernandez-Caballero

Al igual que lo hacía cuando era más joven, a sus 82 años Manuel Belles Barrachina sigue saliendo al campo para disfrutar de la caza y de la compañía de sus perros en Borriol, en la provincia de Castellón. Pero aún lo hace de una forma singular: con sus abarcas.

La abarca es un tipo de calzado rústico elaborado principalmente en cuero crudo, que cubre solamente la planta de los pies, y se asegura con cuerdas o correas sobre el empeine y el tobillo. Se caracterizan por ser calzados prácticos para andar por el campo, como este cazador valenciano así atestigua en un vídeo difundido por la Federación Valenciana de Caza en su canal de YouTube y que pertenece a la serie ‘Cazadores con historia’.

«Yo ya no puedo andar, pero mis perros cogen el conejo y me lo traen a los pies», dice mostrando sus abarcas. «Tienes que ir con cuidado porque no son con cualquier cosa. Toda la vida las he llevado, pero hay que saber llevarlas», advierte este veterano cazador.

Se puede decir que la abarca de cuero es una de los calzados más antiguos en la península, ya que en España existen numerosas variantes que muchos cazadores han acostumbrado a llevar a lo largo de décadas.

La increíble historia de Horacio, el cazador de 91 años sigue cobrando jabalíes con su vieja paralela

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Tiene 91 años de edad, es cazador desde la adolescencia y el pasado fin de semana acudió junto a su nieto, Alberto Losilla, a una montería en las cercanías de su localidad natal, Almadén (Ciudad Real). Hablar con Horacio Serrano del Barco es hablar con alguien que ha pasado casi un siglo de caza, que tiene un sinfín de anécdotas que compartir y que, sobre todo, se preocupa por transmitir a los más jóvenes los valores que este mundo lleva consigo.

De hecho, ya ha hecho el reparto del bien material más preciado que tiene: sus armas. A cada uno de sus nietos le ha dejado una y su todoterreno para salir al monte también lo ha puesto a nombre de uno de ellos. «Es lo que más me gusta, es lo que me hace feliz y es lo que le voy a dejar en herencia: la afición y mis armas», explica a Jara y Sedal.