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Este ganadero da una solución a los urbanitas que van al pueblo y se quejan del olor a estiércol o el mugido de las vacas

Nacho Villar, de la ganadería asturiana Villar Payares, publica un vídeo que se ha hecho viral en redes sociales en el que denuncia la actitud de algunas personas de las ciudades cuando acuden a los pueblos.

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El ganadero con las pinzas. © Facebook
Publicado: 22 de octubre de 2022 / Actualizado el: 2022/10/22 - 10:48

El ganadero Nacho Villar, de la ganadería asturiana Villar Payares -ubicada en Pola de Lena, en Asturias-, ha protagonizado un vídeo dedicado a esas personas ajenas al medio rural que protestan y denuncian a los ganaderos y agricultores que hacen su trabajo. «Ya tenemos bastante problema con la fauna salvaje como para tener más con la gente que quiere venir a los pueblos y no adaptarse a nuestra vida», argumenta el joven en el siguiente vídeo.

Villar protagoniza las imágenes que verás a continuación después de que saltase a la luz la noticia de que el Ayuntamiento de Siero, en Asturias, haya multado con 300 euros a unos ganaderos de la localidad por los mugidos de una vaca después de que uno de sus vecinos les denunciase porque aseguraba que le molestaban.

«El que quiera venir a un pueblo lo primero que tiene que hacer es adaptarse»

«Si te molesta el sonido de los cencerros, ¿qué le recomiendas? ¿Unos tapones para los oídos?», señala el ganadero en el vídeo dirigiéndose a uno de sus animales. «Si no te gusta el olor a cucho, esto en las narices y problema solucionado», dice colocándose una pinza en la nariz. «Y al que le moleste la vaca al principio del día, lo mejor es coger la carretera e irse a vivir a la ciudad, porque ellas, las vacas, las yeguas, las cabras, las ovejas… son las que cuidan y mantienen el campo limpio», defiende en una grabación que se ha compartido en cientos de ocasiones a través de Facebook.

«Gracias a ellas también se mantienen los pueblos vivos, porque vivimos ganaderos y agricultores. Y el que quiera venirse a un pueblo, ya sea a vivir o de vacaciones, lo primero que tiene que hacer es adaptarse a la vida en los pueblos, saber que va a escuchar ruidos de cencerros, va a escuchar a las vacas bramar, va a oler el cucho de los cucheros, va a encontrar cagadas por los caminos y algunas por mitad del pueblo, porque pasamos el ganado», añade. «No puedes venir a un pueblo y después protestar y estar denunciando, que si molesta el ganado, que si molesta la cosechadora o los tractores…», critica el pastor.

«Si no mejor que te quedes a vivir en la ciudad»

«Porque aquí, ellas son las que mandan», añade el ganadero señalando de nuevo a sus vacas. «Vienes a su casa y tienes que adaptarte a lo que hay aquí, y no puedes estar protestando por si suena el cencerro o braman», continúa.

«Esto ha sido lo que toda la vida ha habido en los pueblos… si no mejor que te quedes a vivir en la ciudad, porque ya tenemos bastantes problemas con la fauna salvaje como para que todavía vengan personas de la ciudad al pueblo y, como les molestan los ruidos, te denuncien», concluye el joven ganadero.