fbpx

Un pastor de la zona 0 de los incendios de Málaga: «Llévense a mi mujer, yo muero aquí con mis cabras»

Juan Ramírez se negaba a abandonar su finca en la que tiene 300 cabras y de las que vive: «En mis 66 años, y mira que llevo cosas pasadas en la vida, nunca me he puesto tan alterado y nervioso como esa tarde».

El incendio en Sierra Bermeja, en la provincia de Málaga, está dejando estampas dramáticas en los últimos días. Por el momento, van casi 10.000 hectáreas quemadas y el perímetro del fuego es de casi 100 kilómetros, duplicándose este en un día y obligando a desalojar a 2.670 personas de las localidades de Jubrique, Genalguacil, Júzcar, Alpandeire, Faraján y Pujerra.

Uno de los vecinos del primer municipio citado, Jubrique, es Juan Ramírez, un pastor que se ha quedado al lado de sus cabras a pesar de que el perímetro del fuego iba avanzando y le instaron a que abandonase el lugar. «Llévense ustedes a mi mujer, pero muero aquí con mis cabras», afirmó el ganadero en unas declaraciones que recoge Diario Sur. «En mis 66 años, y mira que llevo cosas pasadas en la vida, nunca me he puesto tan alterado y nervioso como esa tarde. Que yo tenga que abandonar mi casa, con todas las medidas de seguridad y los cortafuegos que yo tenía allí… eso es para vivirlo», confiesa en palabras al citado medio.

300 cabras en su finca

Cerca de Jubrique tienen 300 cabras y nueve caballos con los que han sacado adelante a sus dos hijas. «Llevo toda la vida de cabrero. Si se mueren todas, yo ya no puedo volver a empezar. Las cabras adultas no se adaptan al terreno y a mí si me dan 200 chivos no hago nada. Y todo esto, encima, en unas edades en las que uno ya está para jubilarse…», explica.

Juan Ramírez detalla que su resistencia no era contra los agentes, sino contra quienes daban las órdenes. «Si las pierdo, yo no puedo continuar. Les importa un pimiento que se mueran de hambre. Yo les pedí que me dejaran firmar un papel diciendo que me quedaba allí bajo mi responsabilidad. Porque le aseguro una cosa: a mí no me iba a pasar nada. Aunque les dije eso, yo estaba seguro que no me iba a morir, más seguro que la mitad de los españoles. Si hubiera visto humo, el primero que corre allí soy yo, no tiene ni que buscarme la Guardia Civil. Pero de algún modo me tenía que defender…», añade.

Al final tuvo que ceder

 «Al principio les dije: ¡Llevadme esposado! Pero me explicaron que si me detenían tenían que conducirme al cuartel, luego pasar al juez a Ronda… Eso tampoco era plan, yo que en toda mi vida, y tengo el carné desde los 18 años, sólo tengo una multa de tráfico. Al final me convencieron y nos fuimos con ellos». Aunque no sabe cómo están sus animales, asegura a Diario Sur que el fuego aún no ha llegado a su finca.

Así se han volcado los cazadores en la extinción de este incendio

Los cazadores del coto Benestepar, de la localidad malagueña de Genalcuacil, se han volcado en ayudar en la extinción de las llamas del devastador incendio que ya ha calcinado aproximadamente un 70% de sus terrenos de caza en Sierra Bermeja.

«Desde que se declaró el fuego, lo que hicimos fue ponernos a disposición de los bomberos, a los que en un primer momento ayudamos con retenes ya que es una montaña muy complicada y luego, después de que tuviesen que quedarse ellos luchando contra las llamas, colaborando de otras formas como aportando alimentos y bebida para los efectivos», explica José María Romero, secretario del coto, en palabras a Jara y Sedal.