El Parlamento Europeo ha aprobado el nuevo reglamento sobre bienestar y trazabilidad de perros y gatos, una norma que nace con el objetivo de combatir la cría ilegal y regular su comercialización, pero que ha encendido todas las alarmas en el sector cinegético. La Federación Andaluza de Caza (FAC) considera que el texto supone una amenaza directa para la actividad cinegética tal y como se practica actualmente en España.

La aprobación del reglamento abre ahora un periodo clave en el que será el Gobierno central quien deba adaptar su contenido a la normativa nacional. Y es precisamente ahí donde el sector pone el foco, consciente de que la interpretación que se haga del texto europeo marcará su impacto real sobre miles de cazadores.

Desde la FAC insisten en que la norma no solo afecta a grandes operadores, sino también a propietarios particulares de perros de caza, lo que podría alterar profundamente la organización de actividades tradicionales como las monterías o las rehalas.

El problema, según denuncian, reside en que el reglamento no distingue de forma clara entre la cría comercial y la cría por aficionados sin ánimo de lucro, una cuestión que consideran esencial en un sector con características propias.

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Cachorro de teckel. © Shutterstock

Un reglamento que «atenta frontalmente» contra la caza

La Federación Andaluza de Caza ha sido contundente en su valoración del texto aprobado en Bruselas. Considera que la normativa «atenta frontalmente contra la caza» y advierte de que, bajo su aparente objetivo de proteger a los animales, esconde efectos que podrían comprometer la continuidad de la caza social.

En este sentido, el sector critica que el Parlamento Europeo haya ignorado las propuestas planteadas por la Real Federación Española de Caza (RFEC), que pedía excluir de forma explícita a los perros de caza y a las rehalas del ámbito de aplicación del reglamento. Esa exclusión no ha prosperado, lo que implica que estos animales deberán cumplir con las disposiciones generales de la norma, generando, según la FAC, una situación de incertidumbre jurídica para miles de cazadores.

Además, advierten de que la falta de claridad en la definición de las actividades de cría puede provocar que muchos cazadores sean considerados como operadores comerciales, aun cuando su actividad no tenga fines económicos.

Obligaciones que podrían hacer inviable la caza con perros

Uno de los puntos que más preocupa al sector es la posible interpretación estricta del reglamento. Según la FAC, una aplicación rígida de la norma podría imponer obligaciones desproporcionadas a los cazadores. Entre ellas, mencionan la posibilidad de que el transporte de perros de caza deba realizarse bajo supervisión veterinaria o que se exijan condiciones de iluminación y temperatura difíciles de cumplir en el contexto real del campo.

Un rehalero saca a sus perros de un remolque. © JDG

Este tipo de requisitos, advierten, podrían hacer inviable la práctica de la caza con perros en determinadas modalidades, especialmente en las rehalas, donde la logística y el manejo de los animales son fundamentales.

Para la Federación, estas exigencias no tienen en cuenta la realidad del medio rural ni las particularidades del sector cinegético, lo que podría derivar en una limitación indirecta de la actividad.

El papel clave del Gobierno de España

Con el reglamento ya aprobado, la responsabilidad recae ahora en el Ejecutivo español, que deberá transponer su contenido en un plazo aproximado de dos años. La FAC considera que este proceso será determinante para minimizar el impacto de la norma.

El sector cinegético reclama al Gobierno que adapte el reglamento teniendo en cuenta las especificidades de la caza en España y que evite imponer cargas innecesarias a los cazadores sin actividad comercial. En caso contrario, la Federación no descarta movilizaciones. Recuerdan precedentes como la protesta del 20 de marzo de 2022 en Madrid, cuando miles de cazadores salieron a la calle para mostrar su rechazo a la conocida como ley animalista.

Desde la FAC insisten en que la caza no solo es una actividad tradicional, sino también una herramienta clave para la conservación del medio ambiente y el desarrollo socioeconómico de muchas zonas rurales.

Un escenario de tensión en el sector cinegético

La aprobación de este reglamento europeo ha reabierto un debate de fondo sobre el encaje de la caza en las políticas de bienestar animal de la Unión Europea. Para el sector, el problema no está en la protección de los animales, sino en la falta de adaptación de las normas a la realidad del campo.

En este contexto, la FAC advierte de que el impacto del reglamento podría ser especialmente grave en comunidades donde la caza tiene un peso económico y social significativo.

La evolución de este proceso en los próximos meses será clave para determinar si la normativa se convierte en un obstáculo insalvable o si, por el contrario, puede adaptarse de forma que garantice la continuidad de la actividad cinegética.

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