Nel Cañedo: «Los animalistas quieren convertir el medio rural en el parque de atracciones de unos pocos»

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Jara y Sedal entrevista a Nel Cañedo, el pastor más mediático de las redes sociales. Aquel que un día decidió grabarse a sí mismo en el monte y subir su mensaje a las redes sociales… y arrasó. Hoy es el azote de los animalistas y uno de los mayores ‘influencer’ del mundo rural. 

14/4/2019 | Redacción JyS

Nel Cañedo
Nel Cañedo después de rescatar una cabra enriscada rapelando.

A estas alturas hay pocas personas en el mundo rural que no conozcan a Nel Cañedo. Sus vídeos acumulan millones de reproducciones en las redes sociales, donde se hizo un merecido hueco con su particular forma de reivindicar esa ‘España vacía’ de la que tanto se habla estos días y por ser el azote del animalismo y ecologismo urbanita que quiere imponerse en nuestros campos. Natural de Gijón y Licenciado en Historia por la Universidad del País Vasco, este joven de 30 años decidió echarse al monte con su ganado después de pasar por la Escuela de Pastores de los Picos de Europa en 2013.

Es amante del rock clásico y tiene previsto crear una pequeña quesería este año para poder comercializar su propia marca de quesos a finales de 2019. Hablamos con el pastor que un día decidió grabarse a sí mismo en el monte y subir su mensaje a las redes sociales… y arrasó.

Pregunta: Empecemos por el principio. ¿Qué empuja a un joven de Gijón, que además se ha formado en la ciudad, a echarse al monte para intentar ganarse aquí la vida?

Respuesta: Yo me crié en un pueblo cercano a Gijón, sólo he vivido en una ciudad los tres años que estuve estudiando en Vitoria y había días en los que lo pasaba muy mal entre tanto asfalto. Cuando terminé la carrera volví a mi pueblín. No quería opositar ni meterme en un máster. Estuve trabajando de comercial, y también un par de meses en una gestoría, pero enseguida me di cuenta de que eso no era para mí. Buen horario y buen sueldo, sí, pero estaba en la oficina como un gato amarrado por el rabo. Un amigo me habló de la Escuela de Pastores de Picos de Europa y me apunté. Por probar, la verdad, pero me enganchó esta vida. Tuve la suerte de tener como pastor tutor a una gran persona, Cándido Asprón, de quien aprendí mucho y con el que trabajé tres años antes de empezar por mi cuenta.

P. ¿Eres feliz?

R. Sí, soy muy feliz con esta vida. Viniendo de fuera de este modo de vida, si no eres feliz, la abandonas rápido. Yo estoy encantado.

P. Sabemos que tienes pareja. ¿Esta aventura fue cosa de los dos o tu mujer llegó después?

R. Lo cierto es que aún no estoy casado. Los planes de boda tuvimos que posponerlos por un problema familiar. A mi futura mujer la conocí cuando empezaba mi vida como pastor. No puedo separar mi vida como pastor de ella pues me vincula a esta tierra. Es de una familia histórica del pastoreo en Onís. Es sobrina de mi primer maestro, Cándido Asprón, y de mi vecino de majada, Alberto. Nos repartimos el trabajo y ella hace el queso mejor que yo, sin tanto apuntar en la libreta ni tanto termómetro ni medidor de pH (risas). ¡Lo lleva en la sangre!

la gente cree que porque las mujeres del campo se ocupen de la casa la sociedad rural es machista

P. ¿Crees que el mundo rural está dominado por el machismo, como aseguraba hace unas semanas una columnista en un importante diario nacional?

R. Quien escribe eso no tiene ni idea del medio rural. El problema es que en la sociedad ‘moderna’ hay una serie de labores, las domésticas, que están infravaloradas y desprestigiadas. Y la gente cree que porque las mujeres del campo se ocupen de la casa la sociedad rural es machista. Pero ni hablar. En los pueblos, por lo menos en Asturies, las mujeres mandan, ¡y mandan mucho! Se ocupan de la casa, sí, pero también se ocupan de atender animales y huertas. Y de puertas adentro ¡a la paisana no se la discute! Ten en cuenta que las empresas agropecuarias de hoy en día tienen una carga de trabajo mucho mayor que hace 50 años y por eso, las mujeres trabajan en el campo como los hombres. Igual que cualquier mujer que vive en la ciudad y trabaja fuera de casa.

P. ¿Qué opina Nel Cañedo del feminismo?

R. Opino que ha perdido el rumbo. Se ha politizado, igual que el ecologismo. Y cuando una corriente de lucha social se politiza, pierde el rumbo, se desvirtúa porque se somete a intereses ajenos al objetivo del movimiento. Disculpa que me alargue pero hay una historia de los Picos que me encanta y viene muy al caso. En los años 60-70 había en Bulnes una pastora mítica, pastora de los tiempos heroicos del pastoreo en Picos. Se llamaba Presente y subía al puerto sola con un montón de hijos, y alimentaba además a muchos otros en la majada. Llegó a tener 200 ovejas además de vacas y cabras, ¡y ojo! ¡en Bulnes! Y ella sola lo atendía. Una vez tenía una vaca en celo y, como no tenía toro, amarró la vaca y bajó con ella desde Amuesa, en el Macizo Central de Picos, al Cares, cruzó el río con ella y la subió a un toro que había en Vegamaor, en el Macizo Occidental. La vaca se cubrió y Presente arrancó con ella de vuelta a la Amuesa. En el mismo día. Ten cuenta cuenta que hoy día los montañeros hacen esa ruta en dos días. Aquella mujer la hizo en un solo día, en alpargatas y llevando una vaca. Eso es feminismo y no entrar en un parlamento gritando y enseñando las tetas. No veo ningún homenaje a mujeres así el 8 de marzo.

Eso de ser representantes de los animales sin voz suena a paternalismo con superioridad moral. ¿Acaso los animales salvajes escogieron a esta gente como sus representantes?

P. Siempre has sido muy crítico con el animalismo. Hace un par de semanas se celebró un importante simposio en el Senado donde el filósofo Francis Wolff, catedrático de la Universidad de París, aseguró: «El animalismo no es una radicalización de la protección animal, sino una animalización de la radicalidad». ¿Qué crees tú que supone el animalismo para el mundo rural?

R. El señor Wolff tiene mucha razón. Creo que es un sinsentido equiparar en derechos a los seres humanos con el resto de animales. Como especie, ningún animal antepondría el bienestar de los suyos al de otros animales. Eso de ser representantes de los animales sin voz suena un poco a paternalismo con superioridad moral. ¿Acaso los animales salvajes escogieron a esta gente como sus representantes? Respecto al medio rural, este animalismo radical es una condena. Un intento más de convertir el medio rural en el parque de atracciones de unos pocos.

P. ¿Y el ecologismo?

R. Con el ecologismo moderno ocurre lo mismo que con el feminismo. Se ha politizado y se utiliza para movilizar a parte de la población para que vote a determinados partidos. Además se ha mercantilizado y es liderado por auténticas empresas que viven del dinero público sin tener en cuenta que el auténtico ecologismo es el que creó y mantuvo durante siglos los ecosistemas que hoy se quieren proteger, como las dehesas o los pastos de Picos de Europa. Esto es, ni más ni menos, que el sistema de trabajo de nuestros antepasados. Tomemos como ejemplo las empresas de reciclaje. Ganan millones con nuestros residuos y encima nos cobrar por la recogida y nos dicen que debemos separarlo nosotros. O sea, que pagamos por hacerles el trabajo sucio y después se lo damos para que se lo lleven calentito. Deberían ser ellos quienes nos pagasen por nuestros residuos ya que luego ganan dinero con ellos. Vamos digo yo…

el ecologismo se ha mercantilizado y es liderado por auténticas empresas que viven del dinero público

P. También has sufrido amenazas animalistas ¿no?

R. Una vez un tipo me amenazó en redes sociales. Pero bueno, fue un caso puntual. Se dio cuenta que se le fue de las manos al ver la cantidad de gente que daba la cara por mí y se esfumó. Volvió a su garaje, supongo. 

P. No eres cazador ¿Has pensado alguna vez en serlo?

R. Lo cierto es que nunca me he planteado ser cazador. Me gusta escuchar las batidas por la emisora y verlas cuando ando a las cabras, pero nunca me picó el bicho de la caza.

P. Tú eres el perfil perfecto de joven que pertenece a esa España vaciada de la que tanto se habla estos días. ¿Por qué se vacía?

R. No se vacía sola, la vacían. La vacían por el abandono, por tener al medio rural condenado al ostracismo. Hoy día no hay negocio ni votos suficientes en los pueblos como para que políticos y gobernantes se preocupen de nosotros. En elecciones sí, nos dan un par de caramelos y ala, todos contentos. Hay quien dice que no se dan cuenta de que sin el campo la ciudad no come pero lo triste es que sí se dan cuenta. El campo siempre fue muy autárquico, la tierra nos proporciona casi todo lo que necesitamos. Lo saben de sobra y por eso prefieren que la gente joven se vaya a la ciudad, donde pueden controlarlos mejor y favorecer el desarrollo de grandes empresas agropecuarias. Es más fácil negociar y contentar a un gran empresario que a cientos de pequeños productores. En España las familias que más dinero cobran de la PAC son la dueña de Mercadona, la de Coca-Cola España y la Casa de Alba. Con eso esta todo dicho. No se yo dónde está eso de ayudar a los pequeños si se vinculan las ayudas a la extensión de las propiedades.

Nel Cañedo junto a otro pastor de la zona y su perro.

P. Te has hecho conocido gracias a las redes sociales, un canal que también ha ayudado a crecer al animalismo. ¿Estos nuevos modos y medios de comunicación son una amenaza o una oportunidad para el mundo rural?

R. Las redes sociales son una oportunidad, sin duda. Son muy útiles para dar a conocer las causas pequeñas como los problemas del campo, que no es que sean pequeños, si no que los han empequeñecido por el desprecio que el agro sufre en este país. Pero hay que tener cuidado con lo que se publica porque a veces resulta contraproducente y alimentamos a quienes nos critican a diario.

P. ¿Qué opinas cuando estos días ves a los principales líderes políticos haciéndose fotos junto a vacas o subidos a tractores?

R. La misma canción de siempre. Se acuerdan de los pueblos 15 días antes de las elecciones y todos contentos. Llevan tantos años ignorándonos e implementando medidas que siembran rencillas entre los vecinos que la gente se ha acostumbrado a conformarse con migajas y ha olvidado que tiene derecho a un trozo de pastel igual que los ciudadanos de las capitales.

P. ¿Crees que esta inusitada atención al mundo rural se mantendrá después de las elecciones y se traducirá en mejoras?

R. Me remito a la anterior (ríe). Nos dan un par de caramelos y ala, tan contentos estos probinos de los pueblos. Las mejoras pueden venir, pero igual que llegan, se van. Seguirá siendo así hasta que dejemos de pelearnos entre nosotros como cainitas y nos unamos para luchar por lo nuestro.

La gente en los pueblos necesita libertad para trabajar como les enseñaron sus padres y abuelos, un sistema que funciona y es sostenible.

P. ¿Has escuchado sus propuestas para el mundo rural? ¿qué opinas sobre ellas?

R. Es lo mismo de los últimos años. Que si banda ancha, que si comunicaciones, que si ayuda a la exportación… Cortinas de humo. La gente en los pueblos necesita libertad para trabajar como les enseñaron sus padres y abuelos, un sistema que funciona y es sostenible. Los políticos deberían molestarse por contener la voracidad de los intermediarios blindando los precios de los productos agrarios, por ejemplo. Es una hipocresía decir que van a mejorar los pueblos poniendo banda ancha y luego subir cada dos por tres los impuestos al gasóleo agrario ¿no cree?

P. Para terminar, qué mensaje enviarías los líderes políticos que se presentan a la presidencia del Gobierno pugnando por ver cuál es más rural.

R. Les diría que no hace falta que sean rurales ni que hagan el tonto subiéndose a un tractor. De hecho a la gente de los pueblos esto nos parece casi una falta de respeto. Es como reírse a nuestra costa. Si realmente quieren solucionar los problemas del campo que paseen por los pueblos, que hablen con la gente. Que fichen como asesores a gente que haya trabajado en los pueblos, no solamente a quien tiene un flamante título en agroecología o lo que sea. Hay mucha gente trabajando en el campo que tiene un gran currículum académico y además una gran experiencia sobre el terreno.

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1 Comentario

  1. Contra la imbecilidad -y la ideología animalista es particularmente imbécil, sobre todo en sus formas más radicalizadas, además de sectaria, deshumanizante y totalitaria, no en balde hija putativa del marxismo cultural- es muy pero que muy difícil luchar.

    Pero sobre todo es de lamentar y no lo lamentáramos lo suficiente, el daño tan descomunal que hacen estas huestes de alucinados descerebrados que enarbolan la bandera por lo demás globalista del animalismo. Es tan descerebrado y alucinante pero a la vez superpeligroso lo que plantean, que si la sociedad no les para los pies y por contra les sigue riendo las gracias hasta lograr que se dispare o descontrole el alcance de su poder político, van a acabar prohibiendo la ganadería en todas sus formas, la pesca en todas sus variedades, la caza bajo cualquier forma practicada, la tauromaquia, la colombofilia, la colombicultura, o la mera tenencia de perros que te cuiden una finca o un ganado.

    Es una locura de inequívoco corte urbanitas muy peligrosa, aparentemente inofensiva y hasta bienintencionada pero en verdad muy tóxica, muy demoledora de los cimientos de la civilización judeocristiana fundamentada en la supremacía del hombre (creado como varón y hembra a imagen y semejanza de Dios) sobre el resto de la Creación.

    A decir verdad, el animalismo es otra de las manifestaciones típicas de esta sociedad deshumanizada, nihilista, relativista hasta la médula, que a la muerte de Dios y consiguiente muerte del hombre o muerte de las grandes utopías o macrorrelatos otorgadores de sentido, solo plantea el conformarnos con microrrelatos de poco fuste, microrrelatos de sustitución o reemplazo.

    Uno de esos microrrelatos es el animalismo; otro, el feminismo supremacista; un tercero, el ecologismo de rostro o perfil terracentrista, inmanentista y cerrado a la trascendencia. Todos hijos del marxismo cultural.

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