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La dehesa es un hábitat clave para la conservación de los buitres (y está amenazado)

La abundancia de ganadería extensiva y de ungulados silvestres convierte a las dehesas mediterráneas del suroeste de Iberia en punto de convergencia de las poblaciones de buitre leonado de Europa Occidental y en un hábitat clave para la conservación de las aves carroñeras.

Buitre leonado
Buitre leonado. © Shutterstock
Publicado: 21 de febrero de 2022 / Actualizado el: 2022/02/21 - 10:33

Los buitres leonados (Gyps fulvus) adultos que nidifican en colonias presentes desde Andalucía hasta los Pirineos franceses acaban encontrándose en las dehesas del suroeste de España, realizando viajes de ida y vuelta que llegan a alcanzar distancias superiores a los 1.500 kilómetros.

Así lo revela un estudio liderado por investigadores de la Estación Biológica de Doñana (EBD – CSIC), en el que también colaboran científicos de la Universidad Miguel Hernández, la Universidad de Sevilla, la Universidad Pablo de Olavide, la Universitat de Lleida y la Basque Research and Technology Alliance, así como del Grupo de Investigación en Gestión de Recursos Cinegéticos y Fauna Silvestre del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC – CSIC, UCLM, JCCM) y del personal científico de la Universidad de Montpellier y el Parc National des Pyrénées.

Tal como señala Alejandro Delgado González, el primer autor del trabajo, esta investigación se basa en el marcaje de buitres leonados adultos marcados mediante GPS: «La extensión del trabajo en cinco áreas de estudio y el número de individuos marcados, más de cien, lo convierten con seguridad en el proyecto de ecología del movimiento con aves carroñeras más ambicioso llevado a cabo en Europa con estas aves».

El buitre leonado es, por su tamaño y abundancia, el ave carroñera con un papel más destacado en el mantenimiento de servicios ecosistémicos, como la eliminación de restos de ganadería a coste cero para los dueños de las explotaciones, de ahí el interés en conocer cómo estos buitres realizan sus movimientos y qué factores los modulan. © IREC

Los científicos destacan que los resultados, basados en el manejo de la ingente cantidad de información proporcionada por los transmisores GPS (más de 142 millones de localizaciones), desmontan la popular creencia de que los buitres leonados no se alejan mucho de sus colonias. En este trabajo se muestra cómo los individuos son capaces de viajar a cientos de kilómetros para asentarse durante periodos de tiempo variable en áreas de Extremadura, Castilla-La Mancha y Andalucía occidental y después volver a sus colonias de origen. Lo más llamativo es que estos viajes, de varios días de duración, incluso los llegan a hacer individuos, casi siempre hembras, que mantienen pollos en los nidos, de modo que los pequeños se quedan a cargo de sus parejas.

El punto clave del trabajo es que buitres de las cinco poblaciones estudiadas (Pirineo francés, Pirineo catalán, valle del Ebro, Cazorla y Cádiz) han viajado a la misma zona del suroeste de Iberia. Los análisis realizados muestran que es la existencia de dehesas lo que determina esta atracción y convergencia de las aves en esta región. La razón es que esos ambientes de dehesa, que reúnen usos del suelo tradicionales muy diversos donde se intercalan arbolado propiamente adehesado, pastizales, cultivos y monte mediterráneo, son extremadamente ricos en biodiversidad y poseen recursos alimenticios diversos, abundantes y atractivos.

Ello se debe a la gran cabaña ganadera extensiva y a que los propietarios de las explotaciones en muchos casos siguen dejando los animales muertos a disposición de las aves gracias a las nuevas normativas sanitarias más permisivas. Por otro lado, las poblaciones de ungulados salvajes (ciervos y jabalíes, principalmente) han aumentado en las sierras mediterráneas, lo que también proporciona recursos tróficos a los buitres gracias a la mortalidad natural y a las monterías.

Las dehesas mediterráneas de Iberia son un hábitat clave para la conservación de los buitres de Europa Occidental. © IREC

En conclusión, tal como señalan Ainara Cortés-Avizanda y José Antonio Donázar, directores de la investigación, «las dehesas son ejemplos de cómo economías humanas tradicionales favorecen el mantenimiento de la biodiversidad y de procesos ecológicos complejos que pueden ser clave para mantener funciones y servicios dentro de los ecosistemas. Las futuras estrategias de conservación de las dehesas ibéricas deben considerar la dinámica de movimientos de organismos que se desplazan allí desde regiones muy distantes, por lo que los enfoques deben ser transfronterizos entre regiones y países».

Puedes consultar la publicación científica de este trabajo de investigación en:

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