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Así es el pequeño coto de 20 socios que invita a comer ciervo y jabalí a 400 personas cada verano

Este coto de caza zamorano organiza anualmente una caldereta de ciervo y jabalí para casi 400 personas. Si bien este verano un brote de Covid y los incendios impedirán llevarla a cabo, nos cuentan esta y otras interesantes acciones en defensa de la caza que llevan realizando durante años.

comida cazadores
La comida en el municipio. © A. B.

El coto social de la localidad de Mahíde, en la provincia de Zamora, es un todo un ejemplo y no solo en cuanto a la gestión de la naturaleza y la fauna silvestre, sino también por hacer partícipe a la sociedad rural de su zona del mundo cinegético. ¿Y cómo lo consigue? Llevando a cabo una comida popular cada verano en el municipio.

Por desgracia, la pandemia y dos circunstancias puntuales impedirán que este año pueda llevarse a cabo la comida de ciervo y jabalí para casi 400 personas que organizaban. Pero tanto Alberto Barrios, directivo de esta sociedad formada por unos 20 miembros, como el resto de socios, tienen intención de continuar como siempre haciéndolo en un futuro.

«Al final, somos un club deportivo de cazadores que buscamos unidad en el municipio; hay poca gente en el pueblo y pretendemos ir encauzando y enfocándolo a crear actividades en común. Si no, pasan los días y la gente ni se ve», explica Barrios a la redacción de Jara y Sedal.

Asimismo, expone que este año dos contratiempos han hecho que no puedan retomar esta macro comida tras la pandemia: «Hace una semana, hubo una boda en el pueblo y se contagiaron múltiples personas, lo que nos ha obligado a cancelar el acto; en segundo lugar, los graves incendios de la zona han quemado 1.200 hectáreas de las 2.000 que tiene el coto en total, por lo que todos los esfuerzos económicos los estamos enfocando a dotar de alimento y de bebederos a la fauna silvestre de la zona», expone.

Así han sufrido el trágico incendio que ha quemado la mitad de su coto

De 2.000 hectáreas que tiene su coto, se han quemado 1.200, algo que lamenta Barrios: «El día del incendio lo hemos vivido bastante mal. Te sacan de tu casa a las 5:00 horas de la madrugada, sin saber cuándo vas a volver a tu vida, de malas formas, no dejaron que se quedara la gente allí… fue una situación muy complicada», relata.

«No se sabe qué pasará con la parte del coto quemada. Desde el día siguiente hemos empezado a poner comida y bebederos. Las perdices se han muerto muchísimas, los conejos también, aunque las liebres parece que están entrando mucho en los comederos y bebederos, y se han salvado bastantes», describe el cazador. Respecto a la caza mayor dice que «ha habido muchas bajas». «Los corzos y ciervos están desorientados y perdidos, ves algunos en unas zonas y mañana no los ves, aunque llevan unos días entrando en los comederos», señala esperanzado.

Aún es pronto para valorar los daños en fauna que se han producido: «Hasta que no llegue la berrea no los veremos en profundidad», concluye Barrios.