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10 corzos extraordinarios que te gustaría cazar esta temporada

Nuestro smartphone es hoy el bar del pueblo, pero a escala nacional. Si alguien caza un corzo extraordinario, a las pocas horas está en los móviles de los cazadores de media España. Aquí tienes los 10 corzos que más se compartieron la pasada temporada. ¿A quién no le gustaría hacerse con uno así en los próximos meses? 
18/3/2019 | Redacción JyS

El rococó 


Uno de los primeros que corrió por las redes la pasada temporada fue este barroco trofeo abatido a finales de marzo en una de las batidas de la sociedad La Gineta (Los Barrios, Cádiz). No fue el único ‘raro’: alguno más de los ocho trofeos que se cobraron ese día presentaban malformaciones parecidas que, según la ciencia, se deben a enfermedades parasitarias durante la época de desarrollo de la cuerna. 

El unicornio 


Su cuerna presenta una sola roseta muy gruesa de la que nace una única cuerna que se bifurca en su extremo final. Un auténtico unicornio y, además, realmente grande. Fue abatido en Soria por el cazador Iván Los Fayos: será uno de esos trofeos que quizá sólo cobre una vez en la vida. Otros, ni siquiera eso.

El húngaro


Cuando vimos semejante monstruo lo primero que nos preguntamos fue si habría sido cazado en España. Pronto se confirmó que el animal es de Hungría, que probablemente su trofeo alcance un peso de un kilo y, sin homologación oficial, una calificación que los 230 puntos CIC. El afortunado cazador es Joan, un catalán que viajó hasta el país magiar de la mano de Fernando San Pío, de Iber Hunts.

El del bulto 


¿Cómo puede sobrevivir un animal con semejante malformación en la cabeza? Esa es la pregunta que nos hicimos todos al ver esta imagen de este corzo abatido en Soria. La sorpresa que se llevó su cazador, Gonzalo Roca de Togores, también fue mayúscula, y no tuvo dudas a la hora de disparar. Al acercarse, nos comentaba, el olor que desprendía era nauseabundo.

El peluca


Óscar, un talaverano de 23 años, puso las redes sociales patas arriba con la fotografía de este trofeo. «No lo había visto nunca», nos contaba el joven cazador. «Caminábamos recechando en un coto de Guadalajara cuando nos ‘metimos’ casi encima de él. Fue mi hermana Judith quien me advirtió de su presencia». No es el primer corzo con peluca que nos ha llegado al móvil, pero hay que reconocer que éste es espectacular.

El del tricornio 


Cobrar un corzo grande es tarea complicada; uno con tres cuernas, sólo puede tratarse de un golpe de fortuna. El cazador, que prefiere conservar el anonimato, confesó que lo tenía localizado desde hace tiempo y que, de hecho, no era la primera vez que lo recechaba. La foto del animal, que fue cazado en Guadalajara, se hizo viral pocos minutos después de ser abatido, llegando a miles de smartphones.

El gigante 


De este espectacular trofeo apenas hemos conseguido reunir algo de información, pero su foto causó un revuelo bastante similar al que en su momento provocó el actual récord de España en 2016. Se trata de un amasijo de unas 12 puntas, largas y afiladas, con perlas enormes, rosetones propios de un venado y dos puntas que nacen en la base de cada cuerno y se abren hacia fuera. Todo un monstruo de dimensiones gigantescas.

El del frontal 


Es otro de los corzos que colapsó los servidores de WhatsApp. ¿Acaso habías visto antes uno con un tercer cuerno en la frente? El animal presentaba además un extraño bulto en el cuello y los guardas del coto riojano, en busca del temido gusano, intentaron cortarlo… pero no les resultó sencillo: «Tocábamos hueso… Era como si por algún tipo de traumatismo hubiera desarrollado una calcificación».

La corza con cuernos


No sólo los machos dieron que hablar la pasada temporada. Por las redes sociales también circuló la imagen de una corza muy peculiar: ¡con cuerna! Si no tuviéramos la foto en la que se aprecian sus genitales pensaríamos que se trata de un corzo sin descorrear. Este fenómeno es bastante más habitual de lo que creemos, e incluso hay zonas donde no ni siquiera es noticia abatir hembras con estas peculiaridad.

El pródigo 


Resignado, el cazador, tras pistearlo en varias ocasiones, había dado por perdido el gran corzo al que sabía que había herido. Un año después de dispararlo el padre de Enrique González, de 21 años, llegó a casa con una sorpresa: ¡lo había encontrado! 

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