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¿Es realmente «ilegal» la colección de animales disecados valorada en 29 millones que ha descubierto la Guardia Civil?

Agentes de la Guardia Civil han procedido al registro de una colección privada de trofeos de caza heredada por el hijo de un conocido empresario valenciano. Si bien por el momento aún se investiga la procedencia de los mismos, los medios de comunicación generalistas ya han tachado el hallazgo de «museo clandestino» o «colección ilegal» sin demostrarlo.

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Un guardia civil examina una de las piezas de una colección privada. © Guardia Civil

La Guardia Civil informaba este domingo de la investigación llevaba a cabo a una persona por los supuestos «delitos de contrabando y otro relativo a la protección de la flora y fauna en el término municipal de Bétera (Valencia)» en el marco de la operación ‘VALCITES’. Según han informado diferentes medios, se trataba del hijo de un conocido empresario valenciano al que de pronto han puesto en tela de juicio acusándole de contar con un «museo clandestino» o «colección ilegal» sin aún haberse demostrado.

Según ha informado el instituto armado, la operación desarrollada por el Equipo de Protección de la Naturaleza de la Comandancia de la Guardia Civil de Valencia, se iniciaba el pasado mes de noviembre de 2021, cuando los agentes tuvieron conocimiento de una posible colección privada de especímenes, en el término municipal de Bétera.

Continuando con las investigaciones, los agentes localizaron en el interior de una gran vivienda un total de 1090 animales disecados. De entre ellos, según detalla la Benemérita, 405 pertenecerían al acuerdo internacional CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres) e incluso algunos a especies hoy día extintas, pero lo que no se ha detallado es cuándo fueron cazadas esas piezas.

Las piezas podrían haber sido cazadas antes del acuerdo internacional CITES

Según ha podido saber Jara y Sedal, fuentes del mundo de la taxidermia apuntan que «en España hay numerosas colecciones de trofeos de caza privadas que cuentan con piezas que fueron cazadas antes del CITES». «Son animales heredados que igual cazó su padre o su abuelo hace sesenta o setenta años y que, por entonces, podían traerse en un avión sin problemas porque no tenían ningún valor».

En el caso del investigado en Valencia se habla de una colección valorada en más de 29 millones de euros cuando, las fuentes consultadas por Jara y Sedal apuntan que «el comercio de estas especies está prohibido, ¿cómo lo han valorado entonces?», denuncian.

La Guardia Civil asegura que aún tiene que analizar «toda la documentación»

Si bien la propia Guardia Civil asegura en su página web que «en la siguiente fase de la operación, los agentes procederán al análisis de toda la documentación aportada por el autor para justificar la tenencia de las piezas reseñadas», los medios de comunicación generalistas no han tardado en echarse las manos a la cabeza y tildar de «ilegal» una colección de trofeos de la que aún tan solo se investiga su procedencia.