fbpx

Unos cazadores salvan con sus piragüas varios perros y gatos atrapados tras las inundaciones del Ebro

Tres cazadores han protagonizado el rescate de perros y gatos en su localidad natal, Fustiñana, en Navarra, que ha quedado parcialmente inundada por la crecida del río Ebro.

Dos momentos del rescate a la perra. © J. E.
Dos momentos del rescate a la perra. © J. E.

Los cazadores Jorge Eneriz Orte, Luis Agramonte Redrado y Jesús Dienzovas del Arco, naturales de la localidad navarra de Fustiñana, han realizado en las últimas horas un hecho heroico al rescatar la perra de un vecino que se encontraba en apuros en una zona del cauce que había sido inundada por el río Ebro.

En concreto, los vecinos de Fustiñana tienen cortada la carretera de Tudela y la variante Este, que les une con Tudela. Además, está cortada también la vía que une Fustiñana con Ribaforada, por lo que están prácticamente incomunicados. Eso hace que los cazadores hayan tenido que tirar de arrestos y de sus propias piraguas para salvar a los animales a los que los vecinos no podían acceder para darles de comer, entre ellos esta perra de raza pitbull y múltiples gatos de huertas que ahora están llenas de agua.

La perra se encontraba encima de un neumático en el agua y «no nos quedaba otra que ir a por ella», señala Eneriz a la redacción de Jara y Sedal. «Tenemos piraguas porque solemos salir al río Ebro, y por eso no dudamos ni un segundo y salimos a rescatar a los animales», expone Jorge, que practica junto a sus amigos la caza menor y mayor en su término municipal.

Reclama medidas urgentes para evitar estas inundaciones

«Hace cinco años ya ocurrió lo mismo y hubo otras inundaciones; la zona que más sufre del pueblo es la que tiene huerta, además de otros cultivos que se quedan fastidiados el resto del año y en los que no crece nada en meses», explica Eneriz.

«Reivindicamos medidas, que en esta zona de la Ribera del Ebro se efectúe la limpieza del cauce, una limpieza que no permiten por proteger animales como el castor o el visón europeo», pero «es necesario sacar la grava acumulada, limpiar sus orillas o levantar y ampliar los diques de contención», reclama el joven.  

«Estamos hartos, porque en 2015 fue la última, este año ha venido igual de gorda o más, y el río, si no lo limpias, ya no tiene una capacidad similar a la de antes, no cabe el agua y pasa esto», concluye el joven.