Los incendios que han golpeado este verano la provincia de Ávila han dejado tras de sí un escenario devastador para el monte y para los animales que consiguieron escapar de las llamas. En Burgohondo, uno de los grandes focos de esta emergencia, el incendio ha afectado a decenas de miles de hectáreas y ha obligado a afrontar ahora una segunda fase menos visible: garantizar agua y alimento a la fauna que permanece en un territorio profundamente dañado.
En esa tarea llevan días volcados numerosos cazadores de la provincia. Uno de ellos es Emilio Aparicio, seguidor de Jara y Sedal, que ha compartido con este medio varias capturas de pantalla después de comprobar cómo, mientras él y otros compañeros recorren el campo cargados de comida, numerosos animalistas los insultan desde las redes sociales.
«Gracias a un grupo de Wasap de cazadores, llevo una semana echando comida a los animales de Burgohondo y Navaluenga sin parar, mientras recibimos insultos de ecologistas y animalistas. Como que somos mierdas y que les damos comida para poderlos rematar… En fin», explica Aparicio a esta revista.
«Cómo se puede ser tan mierda de persona»
Entre los mensajes dirigidos contra los cazadores que se pueden leer estos días en las redes sociales hay acusaciones especialmente duras y falaces. Una usuaria, cuyo nombre ocultamos por cuestiones legales, escribe: «Como se puede ser tan mierda de persona para dar de comer a un animal para después matarlo». Otro comentario afirma: «El mejor cazador criando gusanos… Pondré velas negras cada noche para que caigan». En otra de las capturas puede leerse que los cazadores son «Psicópatas maltratadores asesinos dementes», mientras otro usuario sostiene que «un cazador es un miserable» y recurre a uno de los viejos mantras animalistas para acusar al colectivo de no preocuparse por los animales ni por sus perros.
También aparecen comentarios que cuestionan directamente la necesidad de la gestión cinegética y acusan a este medio de difundir «mentiras» por hacerse eco de la labor de ayuda que los cazadores están realizando por toda España.
Los mensajes llegan mientras amantes del campo y de la caza como Aparicio aseguran estar dedicando jornadas completas a abastecer a los animales que permanecen en las zonas afectadas por el fuego.

Toneladas de alimento y agua para los animales de Ávila
La actuación de estos cazadores no es un episodio aislado. La movilización desarrollada en Ávila ha permitido organizar una red de voluntarios y suministros para atender a la fauna de las áreas afectadas. El pasado 4 de agosto, un tráiler cargado con 25.000 kilos de patatas llegó a La Adrada para incorporarse a esta campaña. El alimento quedó a disposición de quienes pudieran transportarlo y repartirlo por los terrenos afectados, a través del grupo de WhatsApp habilitado para coordinar las actuaciones.
La Federación de Caza de Castilla y León también ha informado de las actuaciones desarrolladas junto a los cotos afectados por el incendio de Burgohondo. Entre las necesidades afrontadas se encuentran el suministro de paja, forraje, heno, grano, pienso y agua, además de abrevaderos y depósitos móviles para atender tanto al ganado como a la fauna de los terrenos damnificados.
Es precisamente a través de esa organización sobre el terreno como cazadores de distintos municipios están recogiendo el alimento, cargándolo en sus vehículos y llevándolo hasta aquellos puntos donde consideran que puede resultar útil para los animales que han sobrevivido.
Otros usuarios salen en defensa de los cazadores
Pero las críticas no son las únicas reacciones que está generando esta labor. En las redes sociales de Jara y Sedal también pueden leerse mensajes en los que diferentes usuarios agradecen el trabajo de los cazadores y relatan situaciones que aseguran haber presenciado personalmente. Uno de los comentarios resulta especialmente significativo porque procede, según afirma su propio autor, de alguien que no practica la caza: «No soy cazador pero veo por las tardes gente que nada más salir de trabajar llevan agua a los animales. Ecologistas no he visto ninguno».
Otra usuaria relata una experiencia similar tras los incendios: «Yo no soy cazadora ni nadie de mi entorno, pero me da rabia que aquí después de los incendios era yo, una amiga y el resto cazadores alimentado y llevando agua a los animales salvajes». También hay quien recuerda que esta atención a la fauna no comienza necesariamente después de un gran incendio. Una mujer cuenta que su hermano, cazador durante toda su vida, «ya les llevaba comida y agua en época de sequía a los animales a la montaña».
Otro usuario resume su cambio de percepción tras haber conocido personalmente a miembros de ambos colectivos: «De joven estaba un poco en contra de los cazadores y apoyaba a los ecologistas… Hasta que conocí a personas de ambos colectivos». Son testimonios particulares publicados en redes sociales que muestran, sin embargo, el enorme contraste entre las reacciones que está suscitando una misma escena: cazadores cargando vehículos con comida y agua para repartirlas entre los animales de los montes afectados.
Una ayuda que continuará durante semanas
El problema no termina cuando desaparecen las llamas. Las superficies quemadas han perdido buena parte de la vegetación que proporcionaba refugio y alimento, mientras que la disponibilidad de agua durante el verano continúa siendo un factor crítico. La propia Administración autonómica ha comenzado a trabajar con los titulares de los cotos afectados por el incendio de Burgohondo para diseñar medidas destinadas a recuperar la fauna y la biodiversidad. Entre las actuaciones anunciadas se incluyen precisamente medidas urgentes destinadas a garantizar alimento y agua, así como futuros planes de recuperación de flora, fauna y hábitats.
Mientras esas actuaciones avanzan, sobre el terreno hay voluntarios que no han esperado. Cargan sacos, llenan depósitos y recorren pistas y caminos para llevar recursos hasta los animales que consiguieron sobrevivir al fuego. Aparicio lleva, según explica a Jara y Sedal, una semana haciéndolo entre Burgohondo y Navaluenga. Y mientras dedica su tiempo a esa tarea, ha tenido que leer que quienes dan de comer a esos animales son «mierdas», «miserables», «maltratadores» o «asesinos».
En las mismas redes sociales, otros ciudadanos contemplan las mismas imágenes y llegan a una conclusión muy diferente: agradecen que, cuando el monte se ha quedado sin agua y sin alimento, haya personas dispuestas a salir de trabajar, cargar sus vehículos y subir hasta allí para ayudar.








