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Un joven despide el año cazando el jabalí más grande de su vida en Barcelona

Este cazador y rehalero catalán narra cómo se hizo, el pasado mes de diciembre, con un jabalí de 90 kilos y un imponente trofeo en un coto social de la provincia de Barcelona.

El cazador, con el jabalí. © J. G.
El cazador, con el jabalí. © J. G.

El cazador y rehalero catalán Juan Gutiérrez abatió, el pasado 19 de diciembre, un jabalí de 90 kilos de peso con unas imponentes defensas durante una batida celebrada en las cercanías de la localidad de Palaoturdera, en la provincia de Barcelona. El animal, que probablemente será medalla de oro, fue la gran sorpresa de la jornada cinegética y fue, además, el más grande abatido en la vida de este cazador: «Tenía unas imponentes defensas; era, sin duda, increíble», confiesa en palabras a Jara y Sedal.

Así se hizo con el gran jabalí

Juan Gutiérrez participaba en esta batida como perrero acompañado de dos amigos más en el citado coto social y se encontraba mirando una zona en la que «creían que no había nada» cuando, de repente, saltó la sorpresa.

Saltó de una mata tras cruzar un camino. «Mi compañero cruzó un camino asfaltado en medio del bosque, pasó al otro lado del asfalto y encontró el jabalí después de que ladrasen los perros», indica Gutiérrez. «Él lo vio, no le dio tiempo a dispararle y me avisó a mí de que iba al lugar en el que me encontraba». En ese momento, Juan vio cómo el macareno cruzaba el camino, y una vez entró en el bosque, dejó que éste corriese: «Le acorté ventaja y me salió a unos cinco metros de distancia». No podía fallar.

Así fue el disparo, que tuvo que repetir por seguridad de la rehala. Después de ir unos metros corriendo tras él, «le disparé, cayó y tuve que repetir el disparo; no quería que matara los perros y, para que no los hiriese, le disparé de nuevo», expone sobre cómo primó la seguridad de los canes. El primer disparo fue en la paletilla.

El imponente trofeo del animal. El cazador expone sobre la pieza que se trata del «jabalí más grande» que ha abatido en su vida, de ‘sólo’ unos 90 kilos de peso «pero de trofeo imponente». «Será medalla de oro, según me ha adelantado el taxidermista», dice el cazador. «Ponía mis cinco dedos desde donde sale el colmillo de la carne, y aún se veía la punta de éstos por encima de la mano», describe Gutiérrez. Por otro lado, expone que «las amoladeras eran gordísimas» y de presencia también «era imponente». Por tanto, se encuentra «contento y orgulloso» de haber podido obtener esta captura en su coto.

El equipo utilizado. Durante el lance, el cazador utilizó un rifle Browning FN en calibre .30-06 con bala Norma de 180 grains.