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Cazan dos enormes jabalíes de 142 y 120 kilos que se negaban a abandonar su encame

Esta cuadrilla de cazadores gallegos abatió, el pasado domingo 1 de noviembre, dos tremendos jabalíes en su coto social tras una épica batalla de sus canes.

Javier Fernandez-Caballero

La cuadrilla de cazadores del coto social de Valdanta, en el concello de Bolo, en la provincia gallega de Orense, está de enhorabuena: el pasado domingo, día 1 de noviembre, tuvieron la suerte de abatir dos enormes jabalíes durante una de las múltiples batidas que realizan a lo largo de la temporada de caza mayor.

Adrián Domínguez, uno de los jóvenes miembros de la cuadrilla, ha sido el encargado de narrar a Jara y Sedal cómo se desarrolló una jornada cinegética que ni él ni los demás miembros de ésta olvidarán jamás.

El enorme y peligroso jabalí de 142 kilos que no quería abandonar su encame

«Ya de mañana, íbamos en busca de una piara de jabalíes que sabíamos que había en el lugar y, para nuestra sorpresa, en vez de encontrar la piara nos topamos de frente con un enorme jabalí a primera hora». Era el animal de 142 kilos, al que los perros tuvieron que echarle valor para desencamarlo e incluso hirió a uno de ellos en una pata trasera, percance del que el can ya se está recuperando satisfactoriamente.

El afortunado de abatirlo fue el cazador Vicente Fernández, que estaba justo en el puesto por el que este macareno pasó. Logró abatirlo de un certero disparo en el cuello con su rifle de cerrojo.

Detalle de los colmillos de uno de los grandes jabalíes. © A.D.

Cambio de mancha y nueva sorpresa: otro tremendo macareno de 120 kilos

Nada más cazar ese buen ejemplar, los cazadores cambiaron de mancha, porque no daban con la piara que estaban buscando. En ese momento, el perrero se percató de que le faltaba uno de los canes y, a los minutos, apareció con una herida de colmillo, algo de lo que también se está recuperando. «Nos dimos cuenta de que había otro tremendo jabalí encamado» y que, ante la imposibilidad de que éste pasase por los puestos, fue el perrero Antonio Domínguez el encargado de abatirlo con su rifle Winchester para evitar que hiriese a más canes.

Así terminó una jornada cinegética única en esta provincia orensana en la que el jabalí, según nos cuentan los cazadores de la zona, provoca cuantiosos daños agrícolas y múltiples accidentes de tráfico debido a su sobrepoblación.