El problema de los ahogamientos de fauna silvestre en infraestructuras hidráulicas vuelve a situarse en el foco. Fundación Artemisan ha pedido a la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) que acelere la implantación de medidas en los canales de Calanda-Alcañiz y la Estanca, donde se han registrado nuevos casos recientes tras años de denuncias y estudios técnicos.
La entidad recuerda que esta situación no es nueva, pero advierte de que la falta de actuaciones completas está provocando que el problema persista. De hecho, algunos trabajos ejecutados en el pasado ni siquiera se mantienen en la actualidad, lo que agrava el riesgo para la fauna.
En febrero del año pasado, y a petición de la propia CHE, Artemisan elaboró un plan integral tras cinco meses de estudio en el terreno. Aquel documento analizaba las causas de las caídas, identificaba los puntos negros y proponía soluciones concretas tanto preventivas como correctoras.
Medidas incompletas y retirada de actuaciones
A pesar de ese trabajo previo, la aplicación de las medidas ha sido parcial. Según explica la fundación, algunas actuaciones sí se han llevado a cabo, pero otras siguen pendientes. Además, en el canal de la Estanca, elementos que se habían instalado fueron retirados para su limpieza y no se han vuelto a colocar.
Este hecho ha coincidido con un repunte de animales muertos, lo que refuerza la preocupación de los técnicos. Por ello, en los próximos días se desplazarán a ambos canales para evaluar sobre el terreno el grado de ejecución del plan y comprobar su eficacia real.

Entre las soluciones propuestas figuraban actuaciones sencillas como mejorar la visibilidad de los pasos de fauna o acondicionar superficies para facilitar el agarre de las pezuñas. También se incluían otras más específicas como la instalación de rampas de salida, mallados metálicos o sistemas de boyas que permitan a los animales escapar.
La fundación ha solicitado además una reunión con el presidente de la CHE para abordar no solo la situación actual de estos canales, sino también la de otras infraestructuras similares que presentan problemas parecidos en la cuenca del Ebro.
Más de 250 animales muertos en seis años
Los datos reflejan la magnitud del problema. Entre 2018 y 2024 se contabilizaron 255 animales ahogados en estos canales. La mayoría eran corzos, que representan el 80,8 % de los casos, seguidos a distancia por tejones, jabalíes y otras especies. El periodo más crítico coincide con la primavera, especialmente en abril y mayo. En esos meses confluyen factores como la dispersión de los corzos, la defensa del territorio por parte de los machos y el aumento del caudal por los riegos, lo que incrementa el riesgo de caída y dificulta la salida.
La problemática se enmarca dentro de la campaña ‘Canales de la muerte’, impulsada por Artemisan desde 2020 para denunciar estas situaciones en toda España. Esta iniciativa ya logró en 2022 que la Fiscalía General del Estado instase a actuar en el canal Tajo-Segura, con medidas como el vallado de determinados tramos.
Ahora, la fundación insiste en que el trabajo realizado en el Ebro debe traducirse en acciones efectivas y sostenidas en el tiempo. Su objetivo es evitar que estos canales sigan funcionando como trampas mortales para la fauna, una realidad que, advierten, se repite en muchos puntos del país.








