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Así se castiga a los anticaza en Francia: 1.000 € de multa por destruir las señales de una batida de jabalí

Un animalista atacó los carteles de advertencia de la celebración de una batida en las cercanías de Poitiers, en la región de Nueva Aquitania (Francia) el pasado año, pero la Federación Nacional de Cazadores lo denunció, poco después fue identificado y ahora ha sido condenado a pagar 1.000 euros.

cartel batida animalista
Una señal de advertencia de la realización de una batida en una foto de archivo.

A finales de 2021 un animalista atacó hasta en tres ocasiones carteles que advertían de la celebración de una batida de caza en un coto cerca de Poitiers, en la región de Nueva Aquitania. Según ha informado la Federación Nacional de Cazadores francesa (FNC) ahora ha sido condenado a pagar 1.000 euros de multa después de que presentaran una denuncia contra sus hechos e identificarse al autor.

«El uso de estos carteles es parte de los dispositivos que permiten a los cazadores anunciar que se está realizando una cacería o que se está realizando una batida en un área para reforzar la seguridad de todos los participantes», expone en el comunicado la FNC.

«Estas señales no pretenden ahuyentar a los caminantes ni desviar a los automovilistas, sino simplemente advertir que la caza podría cruzarse en caminos o carreteras y que, por lo tanto, es recomendable tener más cuidado de lo habitual», añaden desde la Federación francesa.

Tras el citado ataque, la FNC decidió presentar una denuncia contra estas degradaciones: «Tras comparecer ante el tribunal a principios de febrero, ahora ha sido publicada la sentencia y el hombre fue declarado culpable, siendo sancionado con una multa de 300 y 700 euros que deberá pagar a la Federación para cubrir las costas de la justicia, así como daños y perjuicios», indica la entidad en la nota, que ha compartido a través de sus redes sociales:

Otros hechos similares recientes en nuestro país

carteles amenazas cazadores

Un hecho similar ocurrió hace unos días en Cataluña, donde varios carteles amenazantes colgados en árboles y otros lugares visibles a los viandantes aparecieron en diferentes cotos de caza de la comarca del Maresme, en Barcelona. En ellos podía apreciarse el dibujo de una escopeta y una silla de ruedas advirtiendo a los aficionados a la actividad cinegética que tengan «cuidado» y que esa silla «puede ser la del resto» de sus días.