Portada » Blog » Isabel Jiménez, adiestradora: «Se elige un galgo y luego molesta que intente cazar a todos los gatos del barrio»

Isabel Jiménez, adiestradora: «Se elige un galgo y luego molesta que intente cazar a todos los gatos del barrio»

La etóloga y educadora canina Isabel Jiménez reivindica en un vídeo viral los comportamientos ligados a cada raza. Su reflexión sobre los perros de caza ha provocado miles de reacciones y abre un debate sobre genética, educación y expectativas de los dueños de canes.

Quien elige un perro de caza no solo escoge su tamaño, su aspecto o su temperamento aparente. También se lleva a casa una genética y un instinto construidos durante generaciones. La educadora canina Isabel Jiménez ha puesto el foco precisamente en esa realidad: pretender que un perro de caza ignore por completo su genética puede acabar generando frustración tanto en el animal como en su propietario.

Jiménez, etóloga y responsable del perfil verificado La Manada de Iris, ha resumido esta contradicción en un vídeo que acumula más de 84.000 “me gusta” y 2.100 comentarios. En las imágenes aparecen distintas razas mientras la profesional enumera algunos de los comportamientos que, pese a estar vinculados a su selección, terminan incomodando a quienes conviven con ellas.

El mensaje sobre los perros de caza

«Se elige un perro pastor y luego les molesta que controle el movimiento. Se elige un perro de guarda y luego les molesta que vigile», comienza diciendo la educadora en el vídeo publicado en Instagram. Después llega la reflexión que afecta directamente a los perros empleados tradicionalmente en la actividad cinegética: «Se elige un perro de caza y luego molesta que rastree, que persiga, que se active, que no escuche, que se escape».

Con estas palabras, Jiménez no sostiene que todos los ejemplares deban comportarse de la misma manera ni que la educación carezca de importancia. Su mensaje apunta a las expectativas de algunas personas que escogen una raza sin considerar previamente las aptitudes y tendencias que han guiado su selección durante generaciones.

La profesional completa su enumeración con otros ejemplos: «Se elige un mastín y luego molesta que decida por su cuenta. Se elige un malinois y luego molesta que necesite trabajar. Se elige un galgo y luego molesta que sea sensible y que intente cazar a todos los gatos del barrio». La conclusión con la que cierra el vídeo resume toda su reflexión: «No puedes elegir una genética y después enfadarte con ella».

Miles de propietarios se sienten identificados

El mensaje ha despertado una enorme respuesta entre propietarios de perros de distintas razas. La propia Jiménez reconocía en uno de los comentarios: «Estoy abrumada con el alcance de este vídeo». Según explicó, su objetivo es lograr que algunas personas observen y comprendan de otra manera al animal con el que conviven.

Entre las respuestas destaca la de una propietaria de un podenco, que describe cómo sus paseos se han transformado en salidas al monte mientras el animal rastrea con la nariz pegada al suelo. Otro usuario resume el origen de muchos conflictos con una frase: «La gente elige estética, luego llegan los llantos».

También aparece un comentario especialmente relacionado con la selección funcional de las razas: «Miles de años seleccionando individuos de una especie por genética y comportamiento… Y ahora tu vecino te dice depende de como lo eduques…». Incluso un usuario bromea sobre su convivencia con dos animales de aptitudes diferentes: «Tengo un perro pastor y un cazador… me sirve el pastor para buscarme el cazador que no escucha una mierda».

Educar sin borrar el instinto

La reflexión de Isabel Jiménez no implica aceptar cualquier comportamiento problemático ni renunciar a la educación. Un perro que sale al campo debe contar con un aprendizaje adecuado, especialmente en aspectos como la llamada, el autocontrol o la convivencia con otros animales y personas. Sin embargo, ese trabajo parte de conocer al ejemplar que se tiene delante y no de exigirle que deje de mostrar cualquier inclinación ligada a su naturaleza.

En un perro de caza, rastrear un olor, activarse ante el movimiento o alejarse siguiendo un rastro no constituyen necesariamente una provocación ni una desobediencia consciente. Son conductas que el propietario debe conocer, anticipar y canalizar mediante educación, ejercicio y actividades compatibles con las necesidades del animal.

El éxito del vídeo parece residir precisamente en esa idea sencilla: antes de escoger una raza por su apariencia, resulta imprescindible conocer para qué fue seleccionada y qué exigencias puede plantear su convivencia diaria. Porque educar a un perro no consiste en borrar su genética, sino en enseñarle a desenvolverse dentro de unos límites sin negar aquello que forma parte de él.

Síguenos en discover

Sobre el autor

Scroll al inicio