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Un jabalí ataca y hiere a una mujer de 67 años en Guipúzcoa

La vecina caminaba cerca de su caserío cuando el animal salió de la maleza y la derribó; se recupera en el Hospital Donostia fuera de peligro.

Una vecina de 67 años resultó herida el pasado domingo por la mañana al ser atacada por un jabalí mientras paseaba por una carretera rural de Soraluze (Guipúzkoa). La mujer pudo pedir ayuda después de que el animal desistiera de la embestida y fue trasladada al Hospital Donostia, en San Sebastián, donde al día siguiente continuaba recuperándose fuera de peligro.

El suceso ocurrió en torno a las 10:00 horas del domingo 4 de octubre en la carretera que comunica el casco urbano de Soraluze con la cima del monte Karakate, en el entorno del barrio de San Andrés. La víctima reside en un caserío próximo y conocía bien el recorrido, por el que acostumbraba a caminar casi a diario.

El jabalí salió de la maleza y derribó a la mujer

El ataque se produjo entre los caseríos Eizagirreetxetxo y Goenetxetxo, ambos situados en la parte alta del vial. El jabalí irrumpió en la carretera desde una zona cubierta por maleza y arbolado y se abalanzó contra la paseante sin que mediara aviso previo. La embestida hizo que la mujer cayera al suelo y sufriera heridas en diferentes partes del cuerpo causadas por los colmillos del animal.

El jabalí no continuó el ataque y se alejó del lugar, lo que permitió a la víctima incorporarse y pedir auxilio por teléfono. Los servicios de emergencia acudieron al lugar y la trasladaron en ambulancia hasta el Hospital Donostia. El Ayuntamiento de Soraluze confirmó al día siguiente que la mujer seguía ingresada y recuperándose, pero se encontraba «fuera de peligro».

Las fuentes locales descartan relación con una batida de corzos

El incidente dio pie casi de inmediato a rumores vecinales sobre una posible relación con una batida de corzos celebrada esa misma mañana en el término municipal. Sin embargo, la acción cinegética tuvo lugar en una zona boscosa del barrio de Txurruka, situada en otro valle y a una distancia aproximada de entre cuatro y cinco kilómetros del punto donde fue atacada la mujer, en San Andrés.

Preguntadas por una posible conexión entre ambos hechos, fuentes del Ayuntamiento de Soraluze y del servicio de Guardia Forestal coincidieron en señalar que, «aunque no se puede descartar al 100%, no parece que haya ninguna relación entre la batida de Txurruka y el ataque de San Andrés». Las mismas fuentes calificaron lo ocurrido como «un desgraciado accidente».

Por qué un jabalí puede reaccionar de forma defensiva

El comportamiento habitual de un jabalí salvaje es evitar la presencia humana y huir ante cualquier indicio de peligro. Los casos documentados de ataques suelen implicar ejemplares solitarios y de gran tamaño cuya reacción responde a la percepción de una amenaza inmediata, no a una iniciativa de ataque deliberado: la mayoría de los incidentes ocurren cuando el animal se siente acorralado o sorprendido a muy corta distancia.

El riesgo de un encuentro de este tipo aumenta en zonas de vegetación cerrada y baja visibilidad, o en espacios sin una vía de escape clara para el animal, como jardines cercados o caminos flanqueados por maleza espesa, donde el jabalí puede sentirse atrapado y reaccionar por instinto. Las hembras acompañadas de crías también pueden mostrarse especialmente agresivas si interpretan que existe una amenaza para su piara, y conviene no interponerse nunca entre una madre y sus crías. En zonas periurbanas y rurales humanizadas existe además el riesgo de que algunos ejemplares pierdan parte de su recelo natural hacia las personas si encuentran alimento con facilidad, ya sea en basuras, compost o restos de comida accesibles. Esa habituación progresiva puede derivar en animales más confiados y, en los casos más extremos, en conductas de demanda de comida que terminan en agresiones. No consta, sin embargo, que este factor interviniera en el ataque de Soraluze.

Cómo reducir el riesgo durante un paseo por el campo

Quienes transiten por caminos con vegetación espesa deben prestar atención a los sonidos y movimientos procedentes de los márgenes, especialmente en los tramos donde la maleza llega hasta la carretera o la senda. Hacer algo de ruido al adentrarse en zonas boscosas de poca visibilidad ayuda a advertir de la presencia humana y reduce la probabilidad de un encuentro sorpresivo con el animal. Si se observa un jabalí a distancia, lo recomendable es no acercarse, no intentar fotografiarlo de cerca y dejarle siempre una vía de escape libre.

Tampoco conviene alimentarlo bajo ninguna circunstancia ni interponerse entre una hembra y sus crías. Si el encuentro se produce llevando un perro, mantenerlo controlado puede evitar que persiga al jabalí y que este, acosado, reaccione después contra el propio dueño del animal. Ante un ejemplar que no se aleja o muestra una actitud amenazante, la prioridad debe ser ganar distancia sin acorralarlo, buscando un lugar seguro desde el que alejarse con calma.

En caso de embestida o de resultar herido, hay que solicitar asistencia a los servicios de emergencia cuanto antes, tal y como hizo la propia víctima del ataque de Soraluze. Para ampliar estas pautas, Jara y Sedal dispone de una guía con recomendaciones más detalladas sobre cómo actuar ante el ataque de un jabalí. La hemeroteca de este medio recoge además otros ataques de jabalí ocurridos en distintos puntos de España, episodios que ilustran las consecuencias que puede tener un encuentro inesperado a corta distancia con estos animales. El caso de Soraluze terminó sin que la vida de la víctima corriera peligro, pero recuerda la importancia de mantener la distancia con la fauna salvaje y extremar la atención en los caminos rodeados de monte cerrado, especialmente en recorridos habituales donde la confianza puede bajar la guardia.

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