Me llamo Judas, y soy la verdad

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Álex N. Lachhein

Álex N. Lachhein | Naturalista y divulgador medio-ambiental -3/5/2017- 

Decía Bernard Shaw que los pañales y los políticos debían de cambiarse a menudo y por los mismos motivos. Añadiría yo que, quizá, el país del Mundo donde más necesarios se hagan estos cambios sea sin duda en este, en España.

Desde hace unos cuatro años más o menos (Septiembre del 2013), un conocido grupo ultra-ecologista (esto es, político) nacido de la mentirosa y manipulada muerte de un viejo lobo supuestamente radiomarcado y apodado Marley (el marcaje era ya inexistente), decidió crear un nuevo nicho de mercado del que vivir a costa de la credulidad de la gente, creando un festival lobero en Villardeciervos (Sierra de la Culebra, Zamora). El Yellowstone Español lo llamaron sus creadores. Entre sus objetivos, claro, la prohibición de cazar lobos en toda la Reserva Nacional de Caza. Se adivinaba un gran negocio y como tal, se lo vendieron a los zamoranos nada menos que en la celebración del FITUR de ese año. Nacía así el lucrativo turismo del lobo. Lucrativo, sí, pero sólo para los organizadores del contubernio, claro, que esa era la letra pequeña. Así pues, en cuanto las gentes serranas se dieron cuenta de lo que les querían cobrar estos altruistas iluminados (no olvidemos que el único motor de un ecologista es el dinero ajeno), y que lo único que buscaban era obtener beneficios a costa de quitárselos a los demás, pues les dieron una sonora patada a todos ellos y los echaron de la sierra. A partir de ese momento, lo que hasta entonces habían sido palabras amables y aduladoras hacia las gentes de aquellas serranías por parte de los despechados ecoleguitas, tornaron pronto en visceral declaración de guerra. Y todo lo que hasta ese instante les había parecido super-requetebién en Sierra de la Culebra (controles, descastes y subastas de lobos incluidas), pasó a formar parte del argumentario populista para sembrar el odio de los urbanitas hacia el medio rural zamorano y en especial, hacia los ganaderos y cazadores de La Culebra a la que, despectivamente, apodaron como el matadero de los lobos.

Y así seguimos a día de hoy. Podríamos decir que, los herederos del desaparecido lobo Marley, crearon un conflicto artificial e incendiario a la medida de sus intereses que, en ese momento, se habían convertido ya en la consecución de unos jugosos y lucrativos silloncitos políticos. El objetivo para amasar dinero había pues cambiado y el medio para conseguirlo, sería en adelante la guerra sucia contra ganaderos, granjeros, agricultores, cazadores y pescadores de nuestros campos. Difama que algo queda, que decía aquel. Y al lobo, que le jodan…

De las andanzas delictivas de estos elementos que se dicen defensores del lobo, no hemos dejado de saber por desgracia los españoles desde aquellos lejanos días festivaleros. La cumbre del éxito en sus aventuras, nos la ofrecieron gratuitamente hace un tiempo vestidos de Papá Noel y motosierra en mano al grito de… ¡a tomar por culo las casetas! Es historia conocida y del dominio público. Puro vandalismo eco-terrorista. Dos años y medio de cárcel que les pidió la fiscalía por imitar a los kamikazes japoneses en su histórico banzai. Y cincuenta mil euros de fianza también; recaudados, por cierto, de la ingenuidad de la gente. Que es más fácil engañar a las personas, que convencerlas de que han sido engañadas, que decía Twain.

Bien, pues estos muchachos amantes del megáfono, la pancarta y las manifestaciones belicistas, llevan desde el año pasado y gracias a los traidores que tienen la llave del Congreso, intentando forzar la voluntad popular y la legislación vigente para lograr la protección radical del lobo en todo el territorio español. Hecho éste, que sería sumamente perjudicial para la conservación de la especie. En la anterior y fallida legislatura ya lo intentaron. En ésta, vuelven a la carga de la mano del eco-cancerbero de las Cortes de la nación, que es quien de momento tiene la llave de la puerta.

El pasado 26 de Abril del 2017 comparecieron en la sala Clara Campoamor del Congreso de los Diputados y de la mano de la Asociación Parlamentaria para la Defensa de los Animales (APDDA), los que ya empiezan a ser conocidos como el trío de las Cortes: Lobo Marley, Equo y Ecologistas en Acción (que cedió su puesto este último a un miembro del CSIC). Su objetivo: la protección total del lobo a nivel nacional. ¿Sus herramientas para conseguirlo?: enchufar el ventilador sobre la mierda. Llevaban días ya de campaña en contra de todo aquel que no estuviera de acuerdo con ellos. ¿Su máxima habitual?: o estás conmigo o contra mí, ya que, quienes no los invitaban a ellos y les reían las gracias, se convertían automáticamente en feroces y públicos enemigos del lobo. Así pues, desprestigiaron hace unas semanas el II Congreso Nacional del Lobo en Santa Comba, Galicia (incluida a Odile Rodríguez de la Fuente, participante en el mismo); echaron toneladas de basura sobre el pasado Congreso Internacional del Lobo Ibérico de Robledo de Sanabria (repleto de figuras científicas de primer nivel), acusando a sus ponentes de cobrar mucho dinerito por censos y controles, y, pidieron además anteayer, como último capítulo de momento en todo este culebrón, equiparar a España con Portugal, donde el lobo lleva protegido desde la revolución de los claveles. Claro, los portugueses sólo tienen trescientos de estos cánidos salvajes en el noreste de su país -estando la especie en peligro de extinción-, mientras que los españoles contamos con casi tres mil especímenes, de un censo lobero en plena expansión peninsular.

Esto de comparecer ante los españoles enarbolando una mentira tras otra, se está convirtiendo ya en una práctica peligrosa y vomitiva. Ni el lobo está desprotegido en España (mentira 1), ni está en peligro de extinción (mentira 2), ni la caza es perjudicial para la especie (mentira 3 ya que, allí donde se descastan lobos, es donde más abundan), ni Portugal es un modelo de conservación sino todo lo contrario (mentira 4). En este sentido, el mayor experto en lobos del planeta, Dr. L. David Mech de la Universidad de Minessota, dijo a tenor de este tema en el pasado Congreso de Robledo de Sanabria que, la protección a ultranza del lobo en España, no redundaría en su conservación sino todo lo contrario, y que cada territorio es un mundo. Sólo le faltó añadir al Dr. Mech, que Zamora no es Yellowstone. ni España Estados Unidos.

Por suerte para el lobo, al finalizar el acto en el Congreso se expusieron al público y por parte de representantes del grupo Acción Lobo, los datos oficiales y actualizados que desmontaban la mentira portuguesa: el gobierno de Portugal, salvo regalar perros a los pastores, no había hecho nunca nada en años por la preservación del lobo en su país. ¿Resultado de tal gestión?: pues que según los estudios la mortalidad de la especie es abrumadora, siendo en individuos radiomarcados de hasta un 40%. A decir de los datos, si se contaran también los ejemplares no marcados, se alcanzaría una cifra cercana al 50% y una extinción poblacional fácilmente alcanzable en dos o tres años. La población lobera portuguesa es a día de hoy, según todos los datos, la única de Europa occidental estancada y a la baja, a pesar de las continuas aportaciones de lobos españoles a través de Zamora (y mentira 5, claro, pues no son los españoles los que matan a los lobos portugueses sino al revés). Portugal no es un modelo de conservación ni un paraíso para los lobos, como los ecologistas de la motosierra y el gorrito de Santa Claus nos quieren hacer creer. Esa y no otra, es la triste realidad.

Ahora entiendo por qué el representante de Lobo Marley dijera en su exposición ante el Congreso que él no daría datos, y que sólo iba a recitar poesía. No me extraña.

Ya era hora de que alguien por fin dijera la verdad en este asunto y aportara estudios científicos. Mi más sincera enhorabuena a los componentes del grupo Acción Lobo por su valentía, al atreverse a sacar a la luz todas estas verdades incómodas y muy políticamente incorrectas.

El movimiento sólo se demuestra andando, con datos basados en estudios contrastados, y no vomitando bilis y rencor por las esquinas a golpe de megáfono. Que a algunos, se les ve descaradamente el plumero y las prisas por sentarse en un escaño del Congreso para vivir del cuento, y que entonces ya al lobo… que le jodan. Como en Portugal, vamos.

#StopEcologismo
#StopVeganoAnimalismo
#LoboProtegidoLoboMuerto


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