El cuchillo de caza, tipos y usos

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Clases de cuchillos que hay en el mercado y  función para la que los han creado

Ha acompañado al hombre a lo largo de miles de años. Sus materiales y formas han cambiado, pero su presencia sigue siendo fundamental en muchas de nuestras actividades y, sobre todo, en la caza. No obstante para muchos sigue siendo un auténtico desconocido.

Texto: Diana Pérez de León | Fotografías: A.F. Pérez de León S.L.

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Hoy, son muchas las marcas que fabrican multitud de modelos. En España contamos con varias, entre las que destaca Manufacturas Muela, con más de medio siglo de existencia dedicada prácticamente a los cuchillos de caza, y cuya producción de cientos de miles de ejemplares nos va a ayudar a elaborar este reportaje. Sus modelos van desde los más funcionales hasta verdaderas obras de arte con admirables niveles de artesanía.

Practico la caza y el tiro desde hace ya una década y conozco los cuchillos y las armas en general desde que tengo uso de razón, pues la profesión de mi padre ha estado siempre ligada a este sector. En el caso de los Muela he utilizado sus modelos cada vez que he salido al campo en recechos y monterías, o incluso en dos safaris en África, que Dios mediante –y si la crisis no lo impide–, pronto serán tres. Pero será mejor que nos centremos en los cuchillos, que dividiremos en tres categorías: de remate, de monte o uso general, y de desuello.

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Arriba, los modelos Gran Duque –variante de una clásica higüela–, Magnum, de Muela y uno de los más populares de la firma: el Macareno. A su derecha, el Podenquero. Abajo, otras muestra de la variedad de formas, tamaños y diseños de las creaciones de la empresa cuchillera, como el Bear –oso–, Coyote o Mouse –ratón–.

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Cuchillos de remate

La evolución ha supuesto que las armas blancas –en la caza y en la guerra– cedieran su protagonismo a las de fuego, y aunque han permaneciendo siempre en el equipamiento de cazadores y soldados, las ventajas de arcabuces y mosquetes fue imponiéndose también entre los cazadores a medida que se hacían más accesibles, para lo que fue necesario que pasaran siglos.

En España, los cuchillos de remate han perseguido siempre una característica fundamental que los monteros llaman ‘muerte’: es decir, una longitud de hoja suficiente para alcanzar los órganos vitales y al mismo tiempo una adecuada anchura para garantizar que la herida afecte a mayor cantidad de tejidos y vasos sanguíneos. Se crearon con una gran diversidad de formas en sus hojas y éstas, ya fueran de lengua de vaca, de hoja de peral o las triangulares y emblemáticas higüelas, se distinguían por su simetría y doble filo y por empuñaduras de madera o de la típica asta de ciervo.

Entre los ejemplos de higüelas existen unas que Muela fabricó en homenaje a Antonio Covarsí, el llamado Montero de Alpotreque, famoso extremeño que plasmó sus experiencias cinegéticas en varios libros. En ellas podemos ver otra característica diferenciadora: la hoja del cuchillo es enteriza, proyectándose en toda sus estructura hasta el pomo, añadiéndole las correspondientes cachas de diversos materiales, o que disponga de una espiga sobre la que se monta el mango o empuñadura, para atornillar o remachar después el conjunto.

Los cuchillos de remate atesoran la más auténtica de las tradiciones de la montería y son insustituibles en esa especialidad. Hoja robusta y ancha de suficiente longitud, punta aguzada para favorecer la penetrabilidad y buenos filos para garantizar su alcance. También una adecuada empuñadura y una guarda suficiente para evitar que la mano pueda resbalar hasta la hoja.

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Arriba, izquierda, tres ediciones limitadas de Muela. A la derecha, el cuchillo Rehalero. Abajo, izquierda, el modelo Cervus. A la derecha, el Escudero, con motivos de podencos, muflones y jabalíes. cuchillos-5

Cómo empuñarlo para entrar al remate 

La forma de empuñar el cuchillo en el remate es fundamental. Independientemente de buscar el momento más adecuado, sólo cuando la res esté ‘de verdad’ agarrada por los perros y cuando podamos alcanzar con toda seguridad –también para los canes– los costillares del animal, es muy importante que el dedo pulgar, proyectado hacia la punta, dirija el golpe. El pulgar en un arma blanca es como el punto de mira de un rifle: desde las más elementales bases de la esgrima se insiste en este detalle que supone ‘precisión’. También, cuando se emplea un cuchillo de hoja con contrafilo cóncavo –como los Bowie– es bueno recordar que la ‘estocada’ será más precisa si lo empuñamos con la punta hacia abajo, siendo así cuando ésta se prolonga más correctamente hacia nuestra mano; de la otra forma es probable es que el golpe resulte alto o hasta que la hoja pudiera resbalar hacia arriba según el animal al que nos enfrentemos.

Cuchillos de desuello

cuchillos-6Es una variedad que hace poco comenzó a popularizarse en España, aunque insustituible en otros países desde hace siglos. Se demuestra que también aquí hay cada vez más cazadores que gustan de estas atractivas ‘miniaturas’ o de preparar sus propias capturas… y hasta de cocinarlas. Como es fácil suponer, no es lo mismo desollar un búfalo que un corzo a la hora de manejar su piel o sus vísceras, pero lo que siempre será una buena ayuda es un cuchillo de hoja más bien ancha y corta, con una punta no demasiado aguzada –que perdona más errores– y con un tamaño y peso que permita a nuestra mano trabajar con precisión y comodidad para separar correctamente la piel y alcanzar todos los rincones.

Ojo con el reglamento de armas

Los puñales siguen estando prohibidos, aunque el Reglamento de Armas los define de forma muy peculiar al considerar que son las «armas blancas con hoja de doble filo de tamaño inferior a 11 centímetros». Y, ojo con el dato, se autoriza el uso de las armas blancas en las correspondientes actividades profesionales y deportivas –a criterio de los agentes de la autoridad–, con lo que no conviene que nos olvidemos de quitarnos el cuchillo del cinturón una vez concluida la caza.

Navajas con el sistema de bloque por 'palanquilla', muy típico en muchos diseños españoles desde hace siglos.
Navajas con el sistema de bloque por ‘palanquilla’, muy típico en muchos diseños españoles desde hace siglos.

Cuchillos de uso general

Son los tradicionales ‘de monte’, recomendables para los cazadores de menor y a cuantos se relacionan con la naturaleza. Sus formas son incontables: destacan, por su universalidad, los que se basan en el diseño atribuido a James Bowie –un héroe norteamericano muerto en 1836 en la defensa de El Álamo–, aunque había cuchillos españoles con ese diseño en fechas muy anteriores.

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Arriba, a la izquierda, el Muela Sherpa, ideal para preparar el puesto y la res abatida. En el centro, el Setter, de hoja enteriza. A la derecha, una navaja con dispositivo de bloqueo. Debajo, el Vulcanus, con mango de madera de granadillo y guarniciones de plata.

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¿Para qué sirven las acanaladuras?

La variedad en las hojas es enorme. Merecen un comentario las acanaladuras que presentan muchas de ellas –lo mismo que en las bayonetas y espadas o sables– por la absurda creencia que las relaciona con una mayor letalidad. De hecho, esos canales persiguen dos ventajas: ofrecer una mayor resistencia por los ángulos que se crean en la estructura y ahorrar peso. Incluso han existido armas militares con la hoja de sección cruciforme o de ‘T’, aunque hoy la práctica totalidad se obtienen por estampación.

Ese detalle de las acanaladuras sirvió para que hasta hace unos años en España se considerase prohibidos a los cuchillos que las tuvieran, lo mismo que los de hojas estriadas o perforadas, sin duda una herencia de épocas antiguas, cuando había quien aprovechaba esas estrías o perforaciones para rellenarlas de excrementos de las caballerías asegurando así una grave infección añadida a la herida del puñal. Algo que no tiene ya nada que ver con nuestro mundo.

 


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